Camboya: Lo + y Lo – para niños

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He de decir que esta entrada está elaborada por Macarena, ya que es ella quién decide, bajo su propia visión de las cosas y en su propio ranking, qué es lo que recomendaría a otros niños que visiten Camboya. En este caso, únicamente me limito a darle forma a su propia redacción. Aquí tenéis la versión de Macarena sobre lo mejor y lo peor de Camboya para niños.

LO +:

1) Paseo en elefante en Angkor: Reconozco que no se trata de una gran idea para los amantes de los animales y que sería muy posible convencer a Macarena, que es una niña muy despierta, de la innecesariedad de utilizar animales para trabajar; pero quizás en estas cuestiones, preferimos que ella vaya forjando su propio juicio y concluya con sus propios razonamientos. Ella cuenta que paseó junto a los Templos de Indiana Jones.

Paseo en elefante en los Templos de Angkor

2) Templo de Angkor Wat: A Macarena le impresionaron muchísimo los Templos de Angkor. Supongo que para ella se trataba de algo parecido a los escenarios de alguna película, todo ello aderezado con las Historias y Leyendas que le iba contando. De todos, cuenta que su preferido fue Angkor Wat -aunque yo creía que se trataba de Bayon- porque le impresionaron sus dimensiones y aquello de acceder a él por un puente interminable le pareció una experiencia nunca antes vivida.

Angkor Wat

3) La Comida: Hemos hablado en varias de las entradas dedicadas a Camboya acerca de las bondades de la gastronomía camboyana en cuanto a sus sabores y su variedad. Esto hace muy fácil viajar a Camboya con niños… podrán encontrar lo que les gusta y, además, probar nuevos sabores. Macarena cuenta que especialmente le gustaron los pancakes de Siem Reap y los helados que podía encontrar por todas partes. Pero también recuerda que fue en Camboya cuando, por vez primera, los rollitos de primavera, las ancas de rana y las gambas rebozadas de Kep enamoraron su inexperimentado paladar ¿Las ancas de rana? ¡Pues sí! Es así de extravagante la niña.

Pancakes de Siem Reap

4) El Tren de Bambú y la Bat Cave, ambos de Battambang: Si viajáis a Camboya con niños no podéis dejar de llevarlos a contemplar el fantástico espectáculo de millones de murciélagos saliendo, al caer el sol, de su cueva para alimentarse en el Tonle Sap. Y, por supuesto, es imprescindible vivir con ellos la experiencia del Tren de Bambú ¡La experiencia más emocionante, sorprendente y divertida de nuestra vida!

Haciendo el tonto mientras esperábamos la salida de los murciélagos

5) Los Hoteles con Piscina: Aquí el mérito no sólo es atribuible al país, sino que debería ser compartido con Yayo, que es el proveedor oficial de nuestro alojamiento durante los viajes. Lo que sí que habría que decir es que Camboya es un país turístico dotado de buena infraestructura hotelera y de restauración en el que, además, el precio de un hotel de categoría media/alta para tres personas oscila tan sólo entre los 20 y 30$ -desayuno normalmente incluido-.

Hotel G eleven (Phnom Penh)

LO –:

1) El calor: Nosotros viajamos en julio a Camboya, en plena época de monzón y lluvias vespertinas torrenciales y ocasionales. Es evidente que la humedad era alta y la sensación de calor asfixiante a veces; sin embargo, el calor es más agobiante en el Norte, precisamente donde se ubican los Templos de Angkor. Por eso, lo que en principio podría ser una visita cultural relajada, puede resultar agotadora con el calor, las camisetas empapadas de humedad y la necesidad de beber agua continuamente. Sin embargo, la sensación de calor asfixiante y agotador va disminuyendo a medida que se va descendiendo hacia el Sur y, finaliza definitivamente junto al mar, donde suele ser necesaria a veces una rebequita durante la noche.

Macarena ¡pobre! rota en Angkor Wat

2) Peng Se – El conductor del tuk tuk más lento de Siem Reap: ¡Pobrecito! Era joven. Era nuevo, No hablaba ni media de inglés… Parece que no reunía las condiciones precisas para ser del agrado de Macarena.

La siesta de Peng Se

3) Los rateros de Phnom Penh y los Piratas del Tonle Sap: El lector habitual de nuestros relatos no se extrañará de que Macarena se sintiera impresionada por estas dos experiencias. Lo cierto es que, en Chong Kneas, los barqueros han sido corrompidos por el turismo y son “menos amables” que estándar camboyano. La “tangana” que se lió en la barcaza porque querían hacernos pagar de nuevo para que una pequeña barca finalizara la visita por el poblado flotante no fue agradable y, desde luego, a Macarena no se le ha olvidado. Por otra parte, ni qué decir tiene que debe asustar ver -o medio ver- que tu padre le pega un puñetazo a dos personas que tratan de agarrarlo. En fin, también de estas cosas se aprende.

Los barqueros de Chong Kneas al abordaje!!!
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