La carretera del infierno de Vientiane a Vang Vieng

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Los pasajeros sacando al autobús del aprieto

El trayecto de Vientiane a Vang Vieng ha sido el más surrealista que hemos realizado hasta el momento en cualquiera de todos nuestros viajes. Lo que en principio iban a ser tres horas de trayecto, terminaron convirtiéndose en casi cinco y, además, tuvimos que subir y bajar del autobús cuatro o cinco veces para sortear todos los obstáculos, algunos muy peligrosos, que nos fue deparando el destino.

Transportes Laos
Minibús en Laos

Compramos nuestros tickets de autobús en la misma Guesthouse de Vientián. Los billetes hasta Vang Vieng nos costaron 45.000 LAK (4,50€) por personas en autobús VIP y pasaban a recogernos al Hotel antes de que saliera el autobús, a las 10:00 de la mañana.

Itinerario de los autobuses desde Vientiane a Vang Vieng
Itinerarios y precios desde Vientiane

Nos recogieron en el Hotel a las 9:30 a.m. y nos llevaron a una calle ancha donde había parados dos autobuses. Uno, grande y cómodo, y otro, pequeño y cutre: el nuestro. Como no había espacio para las maletas, las echaron en el techo y las ataron con cuerdas.

Transporte por carretera Laos
Minibús de Vientiane a Vang Vieng

Yo pregunté: “¿No es el nuestro el VIP?”, pero el conductor, muy tosco, contestó: “There isn´t any VIP Bus today”, así que nos metimos encogidos en el bus y emprendimos la marcha.

Autobuses Laos
Interior del autobús de Vientiane a Vang Vieng

Poco tiempo pasó hasta que encontramos un camión cruzado en mitad de la carretera. El conductor bajó, pero decidió que no podría pasar por el lateral, así que se echó a un lado y paró la marcha. Al principio pensamos que, ya que se había bajado a preguntar, estábamos esperando que vinieran a retirar el camión; pero no. Simplemente estábamos allí parados.

Accidente en Carretera Laos
Camión atravesado en la carretera
Carreteras Laos
Camión accidentado

Comenzaron a llegar autobuses y autobuses, minivan y todo tipo de vehículos de transporte de pasajeros y, al poco, la carretera se convirtió en una auténtica avenida de gente paseando arriba y abajo para hacer fotos a tan singular acontecimiento. Unos, se comían su bocata, otros salían a hacer pipí en los arcenes, algunos hacíamos fotografías y, en fin, allí todos parados.

Paisajes de Laos
Cola de coches esperando que se resuelva la indicencia

Tras más de media hora larga, y después de que un par de furgonetas decidieran abandonar el atasco aventurándose por el embarrado lateral de la carretera, nuestro conductor se animó y ¡alehop! Sin más. Continuamos la ruta.

Niebla en Laos
Bellos paisajes de Laos

La verdad es que pensamos que el camino se iba a convertir en un infierno con tanto autobús junto, pero llegados a un cruce, todo el resto de vehículos desapareció. Lo que no sabíamos entonces es que hay dos rutas para llegar a Vang Vieng: una, más corta, pero con peor carretera y otra, en mejor estado, pero de más kilómetros. La nuestra: la peor.

Antes de emprender una subida que atraviesa un tramo de montaña, paramos a repostar y, tras llenar el depósito, comenzamos el ascenso.

Carreteras Laos
Vehículos parados por un desprendimiento de tierra

A los pocos kilómetros, nos encontramos con un desprendimiento. La carretera, estrecha y en obras, tenía una caída de centenares de metros y, en la parte contraria, una montaña que, debido a las lluvias, se había desplomado absolutamente sobre la calzada impidiendo la circulación normal de cualquier tipo de vehículo sin tracción a las cuatro ruedas.

Nuestro conductor, valiente donde los haya, se aventuró a coger carrerilla para salvar el obstáculo acercándose peligrosamente hasta el precipicio pero, en la subida, las ruedas comenzaron a patinar y el autobús fue deslizándose hacia atrás sin ningún tipo de control. A mí, la verdad, es que se me pusieron de corbata. Aunque la peor parte se la llevó la chica francesa que llevábamos en el asiento trasero porque entró en pánico y le dio una crisis de ansiedad ¡Lo que faltaba!

Accidente Laos
Yayo ayudando a remolcar el autobús

Bajamos todos del autobús y Macarena, que habla francés, comenzó a conformar a la chica que no dejaba de llorar. Hacía un frío exagerado en la cima de aquella montaña y además había una niebla cerrada de impresión. De no habernos encontrado en la situación que nos hallábamos, hubiera podido detenerme en admirar más detenidamente las cosas que Dios ha puesto en el mundo para que podamos contemplarlas. Y, como el frío era inaguantable, le cedí mi chaqueta a Macarena para evitar que se constipara. Así que yo, que en pleno mes de agosto en Laos, llevaba la chaqueta puesta, os podréis imaginar el frío que estaba pasando. Creo que no recuperé mi temperatura corporal habitual hasta un par de horas más tarde.

El aventajado conductor sacó una cuerda de plástico, que no he visto yo otra más cutre en mi vida, y decidió atarla al parachoques delantero para que todos los ocupantes masculinos del autobús se aplicaran en tirar de ella y salvar el barrizal que impedía subir al vehículo. Realizaron un verdadero esfuerzo titánico y cuando, tras un ratazo tirando del autobús junto al precipicio, todos embarrados hasta las orejas, lograron sortear el obstáculo gracias al empleo de la fuerza física y la milagrosa resistencia de la cuerda, subimos de nuevo al autobús; pero el conductor decidió volvernos a bajar a todos. No estaba dispuesto a dejar tirados a sus compañeros de la compañía homónima que estaban teniendo el mismo problema.

Los chicos volvieron a tirar de la siguiente minivan, del siguiente autobús, del coche que subía, pero llegó un momento en que ya estaban exhaustos. Fue entonces cuando regresamos de nuevo a nuestros asientos y continuamos la marcha.

Establecimientos en las carreteras de Laos
“Bar de carretera”

Pero claro, con tanto trasiego, había llegado la hora de comer y había que realizar la parada de rigor en el restaurante concertado. Hala, todos para abajo de nuevo. Estábamos ya auténticamente desesperados. Bebimos unas cocacolas, fumamos un cigarro y, después de unos cuantos kilómetros más tarde, llegamos con casi dos horas de retraso.

Fauna Laos
Búfalos de Agua

El autobús nos dejó en una guesthouse de la calle principal de Vang Vieng, muy cerca de la nuestra. Por fin, habíamos llegado.

Puedes ver toda la Odisea en video, si quieres, en nuestra entrada Videos: La carretera del infierno.

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16 Comentarios

  1. Dios mío, qué odisea!
    In el vértigo que tengo, seguro que me hubiera entrado una crisis de ansiedad como a la chica francesa.
    Un Besitos y feliz semana, Macarena.

    • ¡Ay pobre! La chica francesa fue mucha penita, así que Macarena la consolaba porque la pobre lloraba y lloraba desconsoladamente. Pero no, ya verías como pasabas el trago. A mí estas situaciones si me causan respeto es porque voy con Macarena, pero bueno, también salió bien; aunque ya te adelanto que nos pasaron varias cosas más. En este viaje fue una detrás de otra ¡Madre mía!
      Muchos besos

  2. ¡Madre mía Macarena!! Menuda aventura! Desde luego las fotos son un gran reportaje porque he podido sentirme agobiada y un poco asustada de la cantidad de obstáculos que han ido surgiendo conforme ibais subiendo por esas carreteras, no me extraña que a la chica francesa le diese un ataque de pánico.
    Me ha impresionado la niebla, las carreteras enfangadas y la vegetación… todo junto parecía de una película, menos mal que Yayo puede con todo y no se pone nervioso, y Macarena es increíble lo bien que se maneja, lo hacéis muy bien, tienes mucha suerte Macarena con tus dos compis :-))
    Miles de besos amiga y sigue contado que lo haces muy bien.

    • ¡Hola Xus!
      La verdad que todo en Laos fue un poco surrealista. Tras el disgusto de haber perdido (y recuperado) el teléfono, vino ésto; pero no fue lo único que ocurrió en el viaje y creo que no sucedieron más cosas porque no nos quedamos más tiempo jajajajajaja … Historias… Pero ahí llevas toda la razón del mundo: yo también creo que hacemos buen equipo.
      Muchos besos

  3. Menuda aventura, a mi me hubiera dado algo al ver que el autobús patina y se va para abajo. Eso sí, tal aventura seguro no la olvidaréis nunca, menos mal que todo terminó bien y llegasteis a vuestro destino. Un beso

    • ¡Hola Asunción!
      La verdad que impresiona bastante, lo que ocurre es que yo suelo mantener la calma y, además, soy positiva. Creo que aún no ha llegado mi hora, pero esto mismo es lo que dicen las personas de 200 años. Jjjjjjjjj
      Besitos

  4. Anda que menuda aventura , al menos a los hombres se les pasó el frio tirando de esa milagrosa cuerda.
    Batallitas que tenéis para contar y que gracias a dios , aunque helaitos salis bien de ellas.
    Besos.

    • ¡Hola Laura!

      Es que el viaje a Laos fue un poquito movido, la verdad porque, he de confesar, que no fue la penúltima ni la última de todo lo que nos pasó. Pero sí, sé con seguridad que un ángel de la guarda viaja con nosotros.

      Besitos

  5. Hay veces en que las cosas se tuercen y no hay manera de enderezarlas…

    Bueno, al menos no os sucedió nada malo y llegásteis de una pieza a vuestro destino, aunque con “un poco” de retraso. Además Macarena pudo practicar su francés, Yayo tuvo una sesión de gimnasio gratis tirando de la cuerda y tú cultivaste tu paciencia. ¡Hay que ser positivos! jajajjaa.

    Besitos, guapa.

    • Jajajajaja ¡Dí que sí Julia! Y mira que yo soy absolutamente positiva porque a veces pienso que “me ha mirado un tuerto”. De ahí precisamente que me refugie en escribir… Bueno, al tajo, pues verás tú, Julia, que no fue lo único que nos pasó ¡Terrible! Menos mal que estuvimos poco tiempo en Laos porque fue una tras otra ¡Ay madre! pero es lo que dices, lo que bien acaba… Pues eso.

      Un besazo

  6. ¡Qué aventura, Macarena! Aunque, a decir verdad, ¿no es eso viajar? Los destinos, los lugares, todo eso es el objetivo, pero viajar es algo más. Es el camino, la espera, la anécdota, lo inesperado… Un paisaje se puede olvidar, pero desde luego ese día no. Un momento malo, pero a cambio una entrada deliciosa que el resto del mundo puede disfrutar. Un fuerte abrazo!!

    • ¡Hola David!

      Llevas razón. Supongo que viajar es disfrutar del camino, bueno, o acordarte de él. Creo que será de las anécdotas que Macarena cuente a sus hijos.

      No obstante, David, y aunque parezca increíble, todavía quedan más cosas porque ésto no fue lo último que ocurrió (Casi parece que estoy narrando una de tus historias).

      Besazos

  7. Hola, Macarena y Yayo. Llevo siglos desaparecida, espero que os acordéis de mi.
    ¡Qué aventura! y qué valientes sois. A mi me hubiera pasado como a la chica francesa: ataque de histeria al canto, una vez en Andorra casi nos vamos por un precipicio con el autobus que nos llevaba de excursión, y mientras todo el mundo gritaba, a mi me dio por reírme a carcajadas. Nunca sabe uno como va a reaccionar, ¿verdad?
    Me ha alegrado “veros”. Besos a los dos y a la Macarena peque

    • ¡Claro que nos acordamos Chari!
      De hecho, me dio mucha alegría ver que habías vuelto. La verdad es que ha sido muchísimo tiempo.
      Yo, Chari, es que soy la tranquilidad hecha persona, así que son pocas cosas las que me alteran; especialmente si son graves.
      Me alegra muchísimo que estés aquí de nuevo. Muchísimos besos para ti y para Fibi.

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