Malé, toda una experiencia.

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Maldivas

Habíamos decidido pasar la primera noche en Malé, la capital de Maldivas. Llegábamos desde Sri Lanka a primera hora de la tarde y no podríamos tomar un ferry a las Islas hasta el día siguiente. Así, aprovecharíamos para conocer la isla esa tarde y hacer algunas compras.

Atolón de Las Maldivas desde el aire
Llegada a Las Maldivas

El Aeropuerto Internacional Ibrahim Nasir se encuentra en la Isla de Hululu, y para salir de allí hay tres opciones:

La primera de ella es en hidroavión. El hidroavión es el transporte elegido por los hoteles situados en las islas de los atolones más distantes. El traslado en barca rápida sería demasiado largo y movido. El coste del traslado de ida y vuelta oscila entre los 300$ y los 500$ por persona, dependiendo del tiempo de vuelo que suele variar entre los 30 y los 60 minutos. Normalmente, se contrata con el hotel a la hora de realizar la reserva, ocupándose ellos de realizar los trámites para el traslado desde el aeropuerto. El placer de contemplar los atolones desde la baja altitud del vuelo y la experiencia del amerizaje es una buena manera de comenzar el viaje, pero el coste del trayecto es para pensárselo dos veces.

Atolones de Maldivas desde el aire
La segunda de las opciones es contratar con el hotel la recogida en el aeropuerto en lancha rápida. Los resorts situados cerca de Malé suelen realizar los traslados en lanchas motoras y, al realizar las reservas, tienen sus propios horarios de recogida. El precio de un traslado de ida y vuelta oscila entre los 90$ y los 180$ y la duración del trayecto suele ser de entre los 10 minutos y una hora.

Embarcaciones en Malé (Maldivas)
Hay todo tipo de embarcaciones en Malé

 

Y por último, la opción más económica, tradicional y divertida: el Dhoni. Es el medio de transporte público entre las islas de las Maldivas utilizado por los locales. El ferry del puerto, ubicado justo a la salida del hall de llegadas, tiene un costo de 1$ por persona y trayecto y tarda, aproximadamente, 15 minutos hasta Malé.

El Dhoni es el transporte público local entre islas
El Dhoni es el transporte público local entre islas

Al llegar, hay un sinfín de taxis en la parada, pero la mayoría de los hoteles se encuentran a poca distancia caminado, aunque si estás perdido, llueve y no te apetece tirar de tu maleta atravesando los charcos entre centenares de motocicletas, trata primero el precio antes de subir (entre 1$ y 3$ si sois muchos o lleváis mucho equipaje o… vais más lejos). A veces, el hotel brinda un servicio de transporte y su representante te espera a la llegada en la terminal del aeropuerto y te acompaña, previa reserva y pago del importe del servicio.

Ciudad de Malé (Las Maldivas)
Ciudad de Malé

 

Lo ideal es planificar la llegada a Malé antes de las 15:30 para poder hacer el traslado en hidroavión o Dhoni ese mismo día. Las lanchas rápidas de los hoteles te proporcionan, sin embargo, un horario más flexible. Pero, pasada las tres y media de la tarde, hay que pasar la noche en Malé.

A nosotros, nos hubiera molado, por supuesto, volar en hidroavión, pero sólo relativamente porque viviendo en Melilla y, salvando las distancias, estamos acostumbrados a volar sobre el mar a baja altura en todos los trayectos de ida y vuelta a la península. Pero no mentiré, no hubiera estado nada mal, claro que una media de 400$ x 3= 1.200 $ es mucha tela.

Lo de la lancha rápida ya era harina de otro costal porque, viviendo donde vivimos y siendo Yayo un pescador empedernido, tenemos un barco del que yo no suelo disfrutar porque me mareo y, salvo que el mar esté como un plato, prefiero evitar.

Embarcadero de Dhonis en la terminal del Aeropuerto Ibrahim Nasir de Malé
Embarcadero de Dhonis en la terminal del Aeropuerto Ibrahim Nasir de Malé

 

Así que, saliendo de la terminal de llegadas, sacamos el ticket del ferry a Malé en la caseta del embarcadero y nos dirigimos a la capital donde habíamos reservado un hotel para pasar la noche.

Estaba comenzando a encapotarse el cielo y las nubes empezaron a teñirse de gris. Los atuneros estaban amarrados a puerto. Amenazaba tormenta. Dicen muchos de  los que han visitado las islas que es extraño si no llueve algún día y hay quienes, incluso, han pasado toda sus vacaciones con temporal de lluvia y viento. Parece increíble. Pero lo que imaginamos se nos vendría encima, no se asemejaba en absoluto a toda la ira que Zeus, Eolo y Poseidón juntos iban a desplegar sobre nosotros.

Embarcaciones para la pesca de altura en el puerto de Malé
Embarcaciones para la pesca de altura en el puerto de Malé

El hotel en Malé se llamaba Luckyhiya Hotel y lo reservamos a través de www.booking.com.

Aparentemente era un sitio normal, que no económico (rondaba los 80€), pero decidimos que para pasar la noche antes de visitar las islas no estaría mal.

El problema fue descubrir la absoluta sordidez del alojamiento, no sólo por el callejón en el que estaba ubicado, sino hacer el check in y descubrir la habitación fue terrorífico: Nos ofrecían dos habitaciones en lugar de una triple, simplemente porque no disponían de habitaciones de esas características que, por otra parte, sí que publicitaban en la web. Las habitaciones eran de lo más cutre y de lo más sucio de todo lo que haya podido conocer en mi vida.

No he visto cosa igual: ni en Marruecos, ni en Senegal, ni en Gambia, ni en la peor de todas mis pesadillas. Los muebles eran del año de Mariacastaña, las paredes tenían humedades, al baño tenías que entrar de lado y evitar los cascotes de la pintura que caía del techo y, de las toallas y las sábanas, mejor ni hablamos.

El problema es que ya era tarde, estaba lloviznando y, además habíamos hecho la reserva sin posibilidad de cancelación, así que optamos por quedarnos. Yo me quedé la habitación de la cama de matrimonio con Macarena, y Yayo se quedó la interior sin ventana con las paredes desconchadas; pero he de confesar que no pegué ojo en toda la noche ante el miedo de que me visitara algún bicho raro y no estuviera Yayo para matarlo de un zapatillazo.

Vistas desde la ventana del hotel en la capital de las paradisíacas Maldivas
Vistas desde la ventana del hotel en la capital de las paradisíacas Maldivas

No obstante, decidimos llamar a la central de booking y poner en su conocimiento la sustancial diferencia entre lo publicitado y el original porque, entre otras cosas, teníamos otra reserva para el último día y, desde luego, no íbamos a volver por nada del mundo a aquel lugar. Así, que tras explicar lo ocurrido, booking admitió nuestra cancelación sin penalización de ningún tipo ¡bastante nos había costado la conferencia! Así que un 10 para booking que no dudó en hacerse eco de nuestra queja y solucionar el problema al instante.

Callejuelas de MaléCallejuelas de Malé
Callejuelas de Malé

Aprovechamos la tarde para dar una vuelta por el laberinto de callejuelas llenas de motocicletas que es la ciudad de Malé. Las calles, de las que han desaparecido las mujeres, era un auténtico ir y venir de motos y tiendecitas de velos islámicos, peluquerías masculinas, papelerías, librerías, grandes tiendas de ropa, paraguas, electrodomésticos, todo tipo de objetos, y algún que otro supermercado.

También paseamos por el bulevar principal, llamado Marine Drive y por la plaza principal, llamada Bodu Thakurufaanu Magu; aunque eso de pasear es una forma de hablar porque las aceras son estrechas y se tienen que ir sorteando a viandantes.

Además aprovechamos para visitar algunos bazares de souvenirs y artículos propios de las Maldivas: collares de coral, conchas, artículos de nácar, dientes de tiburón, pareos, camisetas, productos de madera de coco,…

Hay muchas tiendas junto a la plaza principal con sus voceros en la puerta agobiándote con las excelencias de los productos de la tienda para la que trabajan. Pero estas son las más céntricas, las mejor situadas y… las más caras. Luego, hay otros muchos bazares anunciados en carteles en muchos de los edificios altos de los alrededores. Es a esos a los que hay que ir, aunque se hace extraño, desde nuestro punto de vista, tener que subir a un segundo o tercer piso de oficinas para visitar una tienda.

Hay auténticas preciosidades, pero hay que emplearse muy a fondo en regatear para obtener un buen trato porque los precios iniciales exceden en más de tres veces lo que al final se termina pagando.

 

Al caer el sol, buscamos un sitio para cenar. Encontramos una pizzería ubicada en algo así como un típico patio andaluz en el cual Macarena y yo eramos las dos únicas mujeres. Entrar allí fue un poco intimidante al observar cómo todas las miradas de los hombres mascando tabaco se vuelven hacia ti. Los hombres en Maldivas mastican una clase de tabaco que recibe el nombre de arecanut elaborado con la hoja de una clase de palmera, la areca, cuya semilla tiene propiedades estimulantes. Al cabo de un rato, sin embargo, todo se normaliza y dejas de ser el centro de atención y de los cuchicheos, algo que verdaderamente se agradece cuando ya te sirven la comida. Buenísima y baratísima, por cierto.

Arecanut

 

Pasear por las calles de Malé produce una sensación extraña siendo mujer y extranjera. Ibamos vestidos correctamente. En mi caso llevaba bermudas -no pantalón corto-, una camiseta de manga corta y una coleta. Pero notaba las miradas de las personas con las que me cruzaba: el cabello sin cubrir, los brazos y las piernas al aire… Era un poco incómodo.

Se hace raro ver imágenes como éstas en un país cuyos ingresos proceden principalmente del turismo

 

Maldivas es un Estado confesional islámico -sunita-. Prohíben la importación de alcohol, productos derivados del cerdo, material pornográfico, así como material y simbología religiosa distinta de la musulmana. Aunque, claro, como “la pela es la pela”, en los resort sirven bebidas alcohólicas -previo pago de su importe, con sus altos porcentajes de impuestos- y en las duty-free shop del aeropuerto también se puede comprar cualquier tipo de licor, algo que no parece nada coherente.

Periodistas en las calles de Malé

En fin, la visita a Malé fue toda una experiencia. Esperábamos un lugar idílico y lo que encontramos fue un lugar superpoblado, con unos autóctonos poco acogedores con el turismo – que realmente no abundan en las calles de la capital, puesto que marchan directamente a las islas -. Encontramos una ciudad sucia, llena de ruidos y de polución y en la que las calles dejan de estar transitadas al caer el sol.

En Maldivas existe un gran problema con el desecho de basuras
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3 Comentarios

  1. ¡¡Como para visitar Malé después de leerte!! Lo peor, lo del hotel, si es que podía llamársele así. No me extraña que pusieseis una queja.
    Como yo también me mareo en barco, las veces que he subido he ido hasta las cejas de Biodramina, pero ni por esas. Sin embargo, los aviones me fascinan y también he subido en avioneta y helicóptero, aunque trayectos cortitos. Me hubiera encantado subir en un hidroavión.
    Besos, Macarena.

  2. Jo Chari! Pues ¿Te puedes creer que Yayo tiene un barco y no me puedo montar? Para salir a bañarnos, tengo que tomar biodramina también. Es lamentable. Y viviendo en Melilla ¡Imagínate! O barco… o avión. No queda otra!!! Y en avioneta no, pero en helicóptero sí: hay uno que hace la ruta Málaga – Ceuta por toda la Costa del Sol ¡Está chulísimo! También me subí en uno militar para ir a hacer un reportaje al Portaaviones Príncipe de Asturias. Eso sí que fue una pasada. Y de hidroavión… ¡¿Qué nos íbamos a montar en hidroavión nosotros!? Si llegamos a ir en hidroavión en Las Maldivas ¡hubiera tenido que hipotecar mi casa! Así que en Dhoni, como todo hijo de vecino… aunque en la próxima entrada contaré cómo llegamos a la Isla de Mahafushi, con un temporal de narices, en un dhoni que alquilamos y en el que creí que no viviría para contarlo ¡Eso sí fue una aventura en toda regla!
    Y a Malé… no vayas. No mola nada. Lo único guay fue que Yayo me regaló un collar de nácar y malaquita que es indescriptible. Fíjate como será que no he encontrado aún ocasión de estrenarlo… Y como me descuide, Macarena lo estrenará antes que yo que no soy muy amiga de Fiestas y Celebraciones.
    Muchas gracias, como siempre por tus comentarios y un fuerte beso.

  3. Pues mira que he leído y visto viajes vuestros y nunca te has quejado como este hotel de esta ciudad, pues no era barato para como es, si no lo cuentas pienso que es un hotel bueno. Pues no se yo si iré a ese lugar. jajajaja, Nunca podré viajar a los lugares que lo hacéis vosotros. Un abrazo

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