La Kasbah Amridil

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La Nacional 10 de Ouarzazate a Tinghir, sigue el curso del río Dades pasando por el Norte de la presa El Mansour Eddahbi. Esta ruta se conoce como Ruta de las Kasbahs y, a medida que se acerca al Oasis de Skoura (a 40 km de Ouarzazate), las edificaciones impresionan más y más, con sus fachadas ornamentales y rejas de hierro forjado muy trabajadas en sus ventanas. No hace tanto que se han recuperado estas kasbahs, maravillosos ejemplos de la arquitectura en adobe del sur de Marruecos, para el turismo, y muchas de ellas se han convertido en bellos hoteles en medio de la nada. Los accesos no son muy difíciles, pese a que hay que atravesar pistas y cauces de ríos, pero no se encuentran bien señalizados y a algunas de ellas sólo es posible llegar andando.

Kasbah Amridil
Kasbah Amridil

Según reza la tradición oral, el origen de Skoura data de la segunda mital del siglo XVII, cuando un Sultán negro –Muley Ismail– ordenó edificar algunas fortalezas para garantizar la seguridad de los habitantes de la zona. Y fue al amparo de estas primeras kasbahs, cuando comenzaron a crecer las nuevas edificaciones por todo el oasis.

Kasbah Amridil
Kasbah Amridil

Detrás de la Kasbah Ben Moro, hoy convertida en hotel, y accesible a través del antiguo cauce de un río, se encuentra, entre otras, la Kasbah Amridil, construída por una tribu del Atlas Medio de ese mismo nombre y más tarde ocupada por la familia Glaoui. Junto a ella, una parte añadida posteriormente alberga un riad muy agradable.

Kasbah Amridil
Kasbah Amridil

Dicen que se trata de la Kasbah, posiblemente, mejor conservada de Marruecos. No lo sé. Aunque lo que sí es cierto es que sus habitantes alardean con orgullo acerca del hecho de que su skyline apareciera en el billete de 50 dhs de Hassan II.

Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Billete 50 Dirhams Hassan II
Billete 50 Dirhams Hassan II

La parte más antigua de la kasbah fue construida a finales del siglo XVIII y estaba formada por ocho viviendas dispuestas a ambos lados de un corredor central. Sus fachadas unidas constituían la esencia de su estructura defensiva y, con este mismo fin, se construyeron una decena de torres de vigilancia en las esquinas y en las zonas centrales. A principios del siglo XX, una de las familias amplió el recinto con otra kasbah en el interior de la muralla común y, por último, se añadió el riad. Hasta hace sólo unos años, únicamente se podía visitar la parte más moderna de la construcción, ya que la Kasbah aún sigue estando habitada. No obstante, en la actualidad, se puede acceder al interior -acompañado por uno de los guías de la entrada- que cobran la visita “a voluntad”.

Kasbah AmridilKasbah AmridilKasbah Amridil

Mientras nosotros entramos a la Kasbah con Macarena que, por cierto, alucinó con la visita, mis padres esperaron en el riad tomando un café. Nos acompañaba un tuarg de profundos ojos azules que hablaba con bastante corrección el castellano -Es más que frecuente encontrar en los lugares turísticos de Marruecos personas que hablan el español con total corrección-.

Kasbah AmridilKasbah Amridil

Además de su belleza, lo que hace especial a la Kasbah Amridil es que ha conservado casi en su integridad todos los aperos de labranza y elementos del ajuar doméstico como debieron ser hace un par de siglos. Y, aunque colocados de manera un poco desordenada para ser observados, la mayor parte de ellos aún son funcionales: muelas, prensas, lámparas de aceite, tinajas, morteros, candados y ¡hasta una bomba y un gramófono!

Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Aperos y elementos domésticos

Lo primero que se observa en el interior es un fresco patio en sombra de palmeras, higueras, olivos, buganvillas y margaritas muy a nuestro estilo andaluz. La zona interior, con suelo de tierra, estaba dedicada a alojar al ganado y a las cocinas -aún se conservan y funcionan los hornos-.

Kasbah Amridil
Patio Interior Kasbah Amridil

La parte superior, a la que se accede por oscuros pasillos y una rudimentaria escalera gastada por el paso del tiempo, aloja algunas estancias y una terraza desde la que se divisa el bello palmeral de Skoura. Desde aquí, se visita -en lugar privilegiado y separado del resto- la madrasa y mezquita privada -en cada kasbah importante vivía de manera permanente un imán que oficiaba los rezos y enseñaba a los niños- y la habitación de la esposa favorita – la madre del primogénito del señor del clan-.

Kasbah Amridil

Kasbah Amridil
Mezquita privada Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Habitaciones Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Estancia de la esposa favorita

Sorprenden la oscuridad del interior de la kasbah y la temperatura, conceptos ambos relacionados entre sí: precisamente la finalidad de la ausencia de ventanas o las reducidas dimensiones de las mismas es  mantener el fresco en verano y el calor durante el invierno. Asímismo, es destacable la ornamentación de su fachada y la majestusidad de sus torres.

Kasbah Amridil

Kasbah Amridil

Macarena disfrutó a rabiar durante esta visita -gracias a Dios estábamos consiguiendo que olvidase que era el día de Reyes- haciéndo cábalas sobre cómo hubieron vivido los habitantes de esta peculiar construcción en medio de un oasis.

Kasbah Amridil

Una estancia “peculiar” de esta edificación, ya casi en la salida, de acceso directo desde el exterior es la “sala de audiencias”. Teniendo en cuenta la estructura medieval de la sociedad del siglo XVIII en Marruecos, al dueño de la kasbah se le suponía un poder feudal sobre el resto de los habitantes de su clan y los trabajadores y pobladores de sus tierras. Sobre él recaía el papel de la justicia, dirimiendo los conflictos entre los habitantes; por ello, existía en las kasbahs una sala de recepciones en la que se recibía a los litigantes y donde el señor feudal conocía y dirimía los litigios que se le planteaban.

Kasbah Amridil
Sala de audiencias Kasbah Amridil
Kasbah Amridil
Kasbah Amridil

No puedo dejar de recomendar la visita a esta Kasbah que, por otra parte, es merecedora de un reconocimiento a la hospitalidad y amabilidad de sus gentes.

Kasbah AmridilKasbah AmridilKasbah AmridilKasbah Amridil

Y ahora… seguiríamos nuestra ruta hacia las Gargantas del Dades.

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6 Comentarios

  1. Siempre disfruto muchisimo con vuestro blog y contáis las cosas de manera que podamos hacer un viaje donde ver las cosas de Verdad. Un mezclarse en la población que difícilmente haría sin alguien como vosotros que me enseñará donde y como y demas de forma muy breve. Felicidades a vuestro blog El Mundo Con Ella

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