Las Esculturas del Land Art

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El mirador de las estrellas

El Land Art, Earth Art o Earthwork es una corriente de arte contemporáneo que nace en el desierto estadounidense durante  la década de los sesenta, en la que se unen obra y paisaje. La naturaleza es la materia prima para la elaboración de la obra que interviene en la naturaleza misma, es decir, se trata de una mezcla de arquitectura paisajística y escultura en la que ambas llegan a mezclarse en un todo único. Las obras se mantienen en exteriores, expuestas a los cambios y la erosión del entorno natural, por lo que muchas de ellas han ido desapareciendo; pero en el Tafilalet, muy cerca de la localidad de Erfoud, se ha mantenido a través de los años la obra del alemán Hannsjönrg Voth como una rara maravilla que emerge en el horizonte de las arenas del desierto.

Macarena en la Ciudad Orión
“El Mundo con Ella”

Teníamos pensado visitar las esculturas del Land Art por la mañana, pero ¡Nos perdimos! Pese a que llevábamos GPS, se nos estropeó, y el navegador del móvil no tiene cobertura en este concreto lugar del desierto. Así que tras dar unas cuantas vueltas, decidimos volver a la carretera. Lo cierto que andar de un lado a otro en medio del desierto sin GPS y sin ninguna referencia es una gran imprudencia; así que empleamos la mañana en visitar las Khetaras.

Khetara del Tafilalet
Interior de una khetara

Después de comer, decidimos –imprudentemente- adentrarnos en el desierto para ver las esculturas. Hay dos formas de llegar hasta ellas:

1.- La primera, es a través de una pista de 30 kilómetros que sale tras el Hotel Xaluca; claro que allí pistas hay muchas.

2.- La segunda, por la carretera de Erfoud a Tinejdad, tras 25 km pasado el pueblo de Ksar Jdid, a la derecha. De allí sale una pista de unos 5 km que desemboca en una de las esculturas, la espiral áurea. El problema de este acceso es que hay que atravesar un río con un terreno bastante inestable y, aunque el caudal del río no es abundante, el barro puede hacer que el coche se quede atascado. Y los tres solos… pues no era plan.

Camello muerto
El desierto sigue siendo un medio hostil

Podíamos haber cogido un guía, pero al visitar la khetara, el señor que allí había nos advirtió que las esculturas estaban en proceso de restauración, así que quizá no nos compensara ir hasta allí. El tema es que tampoco teníamos nada mejor que hacer por la tarde y decidimos visitarlas para que Macarena las viera.

Pero comencemos por el principio.

Hannsjönrg Voth, el autor

Hannsjönrg Voth es un artista alemán, nacido en 1940, que en la década de los 80 pasa seis meses en el  desierto marroquí del Sahara, dicen, que estudiando los mitos locales y sus signos culturales. Y es allí donde escoge la llanura de Marha para construir, en lo que él considera el “paisaje cero”, la primera de sus obras en barro ayudado por obreros locales: La escalera celeste.

Llanura de Marha
Llanura de Marha

Pero seis años más tarde, Voth vuelve a Erfoud para completar su obra y emprende dos nuevos proyectos que completarán su personal visión del cosmos. Surgen entonces la Espiral Áurea primero, y la Ciudad Orión después, finalizada en 2003.

Escalera Celeste
Las construcciones se funden con el entorno

La Escalera Celeste

Escalera de adobe
Los materiales son adobe, piedra y madera

La Escalera Celeste es una construcción, una escalera, de 30 metros de altura en medio de la nada a la que impresiona contemplar. Sus 52 escalones,  que se van estrechando en el ascenso, dan acceso a la parte alta en la que se encuentra una abertura vertical. Desde arriba, se desciende por una escalera “de mano” a través de diferentes habitaciones encaladas y vacías, con el suelo y el techo de madera, ubicadas en el interior de la estructura.

Esculturas del Land Art
El acceso al interior comienza desde la parte superior
Escalera Celeste

La Espiral Áurea

El siguiente trabajo, la Espiral Áurea, es un muro de 260 metros que se va elevando desde el suelo, en forma de espiral, hasta alcanzar en el centro una altura de seis metros. El terreno asciende conjuntamente con la estructura del muro y termina convertido en el techo de la espiral que alberga en su parte inferior una serie de habitáculos. La estructura realiza un continuo movimiento en espiral hacia arriba y abajo. En el interior, una escalera de caracol, a la que se accede por la parte superior, finaliza en un pozo que se encuentra en el centro y, desde éste, a través de una serie de escalones, se accede a una barca sobre el agua.

Espiral Áurea
Espiral Áurea

Es difícil explicar con palabras la estructura de esta construcción, máxime si se trata de la obra de un artista que no sigue convencionalismos y que lo que trata de expresar es su propia visión de la histiología del cosmos. En su construcción, Voth empleó la sucesión de Fibonacci que se encuentra en numerosas configuraciones biológicas. La sucesión de Fibonacci, matemático italiano del siglo XIII, en realidad llamado Leonardo de Pisa,  es una sucesión infinita de números naturales en la cual, cada uno de ellos resulta de la suma de los dos anteriores. Así que, aunque es fácil contemplar e interpretar la estructura una vez vista, es dificilísimo describirla; aunque para dar una idea, su exterior es algo parecido a la concha de un nautilus.

Sucesión de Fibonancci
La estructura de la espiral simula la concha de un nautilus

La Ciudad de Orión

Ciudad de Orión
En 2017, las esculturas seguían en proceso de restauración

Por último, la Ciudad de Orión es un conjunto arquitectónico compuesto por siete torres de barro que se elevan desde la arena y se confunden con el paisaje del desierto representando, en tres dimensiones, la constelación de Orión, la más conocida del cielo y reconocida desde ambos hemisferios.

Representación de Orión
El conjunto emula la Constelación de Orión

Las tres esculturas forman parte de un conjunto arquitectónico y se encuentran separadas unas de otras por uno o dos kilómetros, así que desde cada una de ellas se pueden ver las otras. Entrando desde la pista del Hotel Xaluca, la primera que se contempla es la Escalera Celeste; mientras que si el acceso es por el río, se llega primero a la Espiral Áurea.

Arte del Desierto
Ciudad Orión

La visita a las Esculturas del Land Art

La visita a las tres es gratuita y cada una de ellas se encuentra vigilada por un guarda que, por una propina, puede hacer las veces de guía.

Arquitectura en Adobe
Ventanas laterales

Por lo general, la visita se hace en una soledad absoluta, lo que incrementa el halo de magia que envuelve a las tres esculturas. En la nuestra, únicamente nos cruzamos con un grupo de tres motoristas que venían de contemplarlas en su ruta por las pistas del desierto.

Como veníamos narrando al principio, fue después de comer que decidimos adentrarnos en el desierto para llegar hasta las esculturas.

Escalera del Desierto de Marruecos
La escalera se va estrechando en altura

Debíamos ser precavidos, pues no llevábamos ningún sistema de navegación y deberíamos guiarnos por la brújula del coche con la precaución de que no se nos hiciera de noche, pues eso ya sería nuestra perdición.

Arquitectura artística
Edificada según la “proporción áurea”

Por el camino, paramos en la pobre haima de una joven, absolutamente desgastada por el sol y la arena, que salió a recibirnos con dos pequeños: un bebé a la espalda y otro, que rondaría los dos años, de la mano ¿Cómo puede  vivir alguien todavía en semejantes condiciones? ¿Y en ese lugar? ¿Qué comen? ¿Dónde encuentran el agua? ¡Madre mía!

Cabaña nómada
Haima de nómadas

Siempre llevamos algo para regalar a los niños: juguetillos, algo de ropita que le haya quedado pequeña a Macarena, algunos caramelos…

Y la señora, allí, en medio de la nada, nos lo agradeció como sólo quienes no tienen absolutamente nada saben agradecer el más mínimo detalle. No hablaba, por supuesto, ningún idioma conocido, pero se hizo entender para invitarnos a un té. Declinamos la invitación haciéndole saber que quedaban pocas horas hasta la puesta de sol y que, de entretenernos, no habría posibilidad de encontrar el camino de vuelta.

Camello salvaje
Aún pueden observarse rebaños de camellos salvajes

Continuamos la ruta hasta las esculturas que, por cierto, estaban en fase de restauración. Lo que impidió que las fotografiáramos por dentro –la próxima vez será-. Y, como era de esperar, el sol comenzó a amenazar con desaparecer ¡No nos daría tiempo a desandar el camino de vuelta! Así que decidimos cruzar el río. Pufff No nos quedaba otra, pero a punto estuvimos de embarrancar. El barro llegaba casi a los estribos del coche y, gracias a Dios, Yayo es un excelente conductor porque pasé un miedo que aún no he olvidado.

Palmeras Marruecos
Palmeras cercanas a Ksar Jdid

Volvimos por carretera a oscuras hasta Erfoud donde buscamos un “lavadero” –en realidad un garaje con manguera- para evitar la petrificación del barro y tras eso, una buena cena, unas palomitas y unas mandarinas, nos refugiamos del frío en nuestra maravillosa suite del  Hotel Erfoud Le Riad.

NOTA: Esta visita se produjo en diciembre de 2016. Un año después, las esculturas seguían cerradas y fue imposible acceder a su interior.

Si quieres ver las esculturas, puedes acceder a un video en otra de nuestras entradas.

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16 Comentarios

  1. Qué entrada más alucinante, Macarena, ¡te he leído embobada! No tenía ni idea de que existieran estas esculturas en pleno desierto y la verdad es que han sido todo un descubrimiento. Qué pena que no pudiesen hacerse fotografías del interior, porque me ha costado un poco imaginarme cómo sería (mi orientación espacial es nula).

    También me ha impresionado vuestro “percance” con los sistema de navegación disponibles. Con lo miedica que yo soy, no sé si habría podido disfrutar de la visita pensando en que no podríamos encontrar el camino si caía la noche. Sois unos aventureros natos :))

    Gracias por una entrada tan especial, he disfrutado mucho. ¡Un beso!

    • ¡Hola Julia!

      Me alegra que te haya gustado la entrada. La verdad es que en las Navidades de 2016, y en estas últimas, decidimos volver al desierto y escribir de las cosas sobre las que antes no habíamos escrito porque, en nuestra última entrada sobre esta zona de Marruecos, hablamos sólo de los fósiles de Erfoud y, desde entonces, he tenido pena por ello. Pero, como somos unos desastres ¡Se nos olvidó grabar! Así que este año hemos puesto remedio y hemos grabado todo, quizás así puedas hacerte una idea (aunque el interior… ya ves que sigue cerrado un año después) ¡Yo no creo que las vayan a reabrir! Aunque, de ser así, volveré para fotografiarlas de nuevo.

      Las entradas que seguiré publicando de esta serie son igualmente interesantes. El problema es que, los viajeros que visitan Marruecos en general, y esta zona del desierto en particular, contratan las excursiones turísticas típicas a las dunas, para montar en camello y esas cosas, pero el desierto de Marruecos es muy muy rico y oculta muchos tesoros. Dicen los nómadas que los europeos “miramos, pero no sabemos leer las señalas del desierto” y es verdad. Y aquí sí que tengo que reconocer nuestra suerte porque el hecho de vivir donde vivimos nos ha dado la oportunidad de visitar lugares del Tafilalet que poca gente visita.

      Por cierto, en este último viaje, se nos olvidó el GPS y volvimos a atravesar el desierto “a las bravas”, aunque esta vez lo hicimos por la mañana.

      Besos

  2. ¡Hola Macarena!

    Un espectáculo verdaderamente inesperado e insólito en mitad de la nada. Realmente estoy asombrado de ver este tipo de arte tan original en el desierto. Sobre todo me llamado mucho la atención la llamada escalera celeste. Y por ende también este tipo de arte que cuentas nace en Estados Unidos. Voy a interesarme y buscar lo que aparece en el país norteamericano sobre este Land Art que me ha dejado perplejo en positivo. Por cierto, ya tenéis hecha una etapa del antiguo París Dakar, con navegación e intuición como los automovilistas en competición ;.). Quizás alguna vez el famoso rally pasó cerca de allí. Un gran abrazo.

    • ¡Hola Miguel!

      Jejejejeje Me alegra que te estén gustando las entradas. Como le he contado a Julia, lo último que escribí sobre el desierto fue de pasada y, desde entonces, he sentido pena porque es un sitio que nos pilla muy cerquita, tiene muchísimas riquezas ocultas y solemos ir mucho; pero no había escrito nada aún en profundidad sobre la zona. Creo que las siguientes entradas también te gustarán.

      Le decía también que la gente que viaja al desierto últimamente, que por cierto está de moda y hay cientos de asiáticos, suelen hacer las excursiones típicas a las dunas, montar en camello, ver la puesta de sol,… Pero es difícil encontrar estos lugares. Así que el hecho de viajar con tiempo, en nuestro coche y muchas veces, nos aporta cierta ventaja.

      Y sí a lo que dices sobre el Dakar. Creo que en una entrada hablo sobre ello. En esta zona del desierto se disputan muchas de las competiciones más exigentes del mundo: la Titan desert, el París – Dakar (cuando verdaderamente era París – Dakar) y muchas Navidades hemos ido a ver la salida de las etapas del desierto. Además, hay festivales internacionales de música, congresos de paleontología,… Pero, desde que se llevó el Dakar a Sudamérica, lo que se disputa en esta zona son las etapas de la Africa Eco Race, con la que coincidimos este año y de la cual colgamos algunas fotos en nuestra página de Facebook.

      Por último, decirte que hay una página del artista alemán y su fundación en Marruecos que se llama Vothmaroc, pero está en francés… por si te interesa.

      Un besazo

  3. Hola Macarena , vaya ! qué interesante! Desde luego el desierto debe ser mágico, para ir allí y expresar con arte, hacer estas construcciones, que es la nspiracion del lugar en sí: escaleras, ciudades constelares, hélice de piedra… Todavía con el sentir salvaje de la duna, la arena, la planicie…abrasiva, fría y desgarradora, un lugar capaz de criar esos camellos oscuros salvajes. Un placer leerte. Tu hija ya es una mujer en esa ciudad de Orión como protagonista de una leyenda del desierto. Gracias por compartir esta vivencia. Un beso

    • Guau Eme,

      Muchas gracias por tu comentario tan lleno de sentimientos.

      Sobre el desierto se han publicado y leído muchas cosas: dunas, camellos, atardeceres,… Pero el desierto es tan rico que me ardía el corazón de no mostrar de una vez todos sus tesoros. Pero aún quedan muchas más cosas que mostraré en esta serie que, me alegro, te esté gustando.

      Macarena sí, se ha hecho ya una mujer. En realidad, me di cuenta este verano en un arroyo perdido de Vietnam. Una tarde la miré y pensé ¡Dios mío! Ya no es una niña. Y, aunque aquello me produjo nostalgia, no me entristeció porque entendí que la vida sigue su curso y que ella ahora comienza, de nuevo feliz, a vivir una nueva etapa de su vida.

      Muchas gracias a ti Eme. Un besazo

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