Lugares imprescindibles de Rabat

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Mausoleo de Abou el Hassan, hijo del primer sultán negro de Marruecos

Para no hacer entradas interminables, en el post anterior hemos mostrado una visión global de Rabat, haciendo un breve repaso por su historia y realizando una síntesis de sus lugares más significativos. Esta entrada, sin embargo, detalla los lugares imperdibles de Rabat que hay que ver cuando se visite la ciudad.

La Torre Hassan 

El monumento emblemático de Rabat, por su ubicación estratégica culminando un promontorio, es la Torre Hassan (“Torre Hermosa”).

Torre Almohade de Rabat
“Torre Hermosa”

La Torre es un alminar de una mezquita almohade del siglo XII proyectada por el sultán Yacoub Al-Mansour para convertirse en una de las más grandes del mundo. Construida para celebrar la victoria sobre los españoles en Alarcos, su tamaño debía ser tan grande que cupiera en ella todo su ejército, pero al poco tiempo del inicio de su construcción la muerte del sultán hizo caer el proyecto en el olvido y las obras fueron abandonadas.

Principal monumento de Rabat
Impresionante Torre Hassan en Rabat

La torre debía medir casi 80 metros, aunque sólo llegó a los 44 actuales. Su interior, de seis niveles, sustituyó las escaleras por rampas y se abovedaron los techos de manera que el sultán pudiera acceder hasta el último nivel sin desmontar del caballo para dirigirse a su ejército o iniciar el rezo.

Qué ver en Rabat
Monumento más significativo de Rabat

Hace años, se permitía el acceso al interior del minarete para observar las vistas de Rabat y Salé, pero se vio que el paso de tantas personas estaba deteriorando la estructura de la torre y se cerró al público. Pero aún hoy, sigue considerándose un lugar sagrado en el que se realizan diariamente las preceptivas llamadas a la oración.

Turismo Rabat
Alminar almohade del siglo XII

Del mismo arquitecto y del mismo estilo arquitectónico que la Koutubia de Marrakech y la Giralda de Sevilla, es la tercera de las tres Torres, considerando cronológicamente el orden de su construcción.

Arquitectura Almohade
Cada uno de los lados de la Torre están decorados de manera diferente

Cada uno de sus cuatro lados está decorado de manera diferente –al igual que ocurre con la Koutubia- y, dicen, aunque yo no opino lo mismo, que sus detalles son mucho más elaborados que los de Marrakech, y la tracerías, tipo encaje, incluso superiores a las de la Giralda.

Minaretes de Marruecos
Tracería de la Torre Hassan

La Torre culmina la explanada que debía haber acogido la gran mezquita, aunque de las paredes externas sólo quedan los trazos que dejó en pie el devastador Terremoto de Lisboa de 1755. Las 305 columnas del terreno fueron expoliadas y traídas de Volubilis y hoy día decoran un área rectangular sin techo de 180 x 140 metros, pues la mezquita se proyectó para albergar 21 naves  y podía haber tenido 14 entradas.

Restos romanos y almohades en la explanada de la Torre Hassan
Columnas y murallas

A diferencia de lo que es habitual en las mezquitas, en donde el minarete se suele ubicar en una de las esquinas de la quibla (la dirección que señala a la Meca), la Torre Hassan –minarete de lo que hubiera sido una gran mezquita-, habría estado ubicado en el centro de la línea de la quibla, en el mismo lugar en el que se debería haber ubicado el mihrab. Pero esta característica también se recoge en la Mezquita Tinmel, la primera de la civilización almohade, por lo que se trata de una característica iniciada por los almohades y que no pudo ser perpetuada dado el precipitado final del Imperio y la imposibilidad de continuar con sus novedosas técnicas constructoras.

Ciudades Imperiales de Marruecos
Imponente Torre Hassan

Construida con piedra arenisca rojiza, los almohades emplearon es sus grandes construcciones el ladrillo y un mortero a base de tierra, guijo y cal, gracias al cual las construcciones han permanecido en pie tantos siglos. Por ello, cuando fue restaurada, en 2013, a instancias del Ministerio de Cultura, se habló de “lavado de cara” y no de remodelación. Sus materiales son tan resistentes que han permitido el buen estado de las construcciones almohades con el paso de los siglos.

Mausoleo de Mohamed V 

En la misma explanada de la Torre Hassan, aunque en el extremo opuesto y mirándola de frente, se halla el Mausoleo de Mohamed V, donde descansan los restos mortales del monarca Mohamed V y sus dos hijos, el rey Hassan II y su hemano Moulay Abdellah.

Necrópolis alauita
Explanada de la Torre Hassan y Mausoleo de Mohamed V

Erigido por el monarca Hassan II en memoria de su padre, en 1961, no escatimó gastos para su construcción, que duró diez años y requirió más de 400 artesanos de todo Marruecos.

Tumba de Hassan II
Explanada con las columnas de lo que debía haber sido una gran mezquita

El monumento, de estilo alauita “moderno” fue, sorprendentemente diseñado por un arquitecto vietnamita afincado en París, de nombre Eric Vo Toan.

La construcción del mausoleo conllevó un debate, siempre silencioso en este país, entre los detractores de una construcción moderna en el lugar del monumento de Rabat más emblemático y sagrado; y los que manifestaban su opinión a favor de la combinación del arte almohade, símbolo de una época importante de poder, y  el monumento alauita en memoria del Rey que consiguió la independencia del país.

Arquitectura Alauita Moderna
Mausoleo de Mohamed V

El edificio se halla revestido de mármol italiano de Carrara y rematado con un tejado piramidal de tejas verdes que, en su interior, alberga una cúpula esculpida en madera de caoba –que resiste mejor que el cedro la humedad del clima de Rabat-.

Los mosaicos interiores –de 1.000 metros cuadrados-, con caligrafías coránicas, requirieron de 20.000 piezas de arcilla cocida y barnizada para producir cada metro cuadrado.

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Interior del Mausoleo de Mohamed V

Las tumbas están esculpidas en un solo bloque en ónix blanco paquistaní y la lámpara, que pesa 1.500 kilos, junto con las puertas son de bronce artesano de Fez.

Guardia Real Marroquí
Guardia Real custodiando el Mausoleo de Mohamed V

El Mausoleo, permanentemente custodiado por miembros de la Guardia Real, es de acceso libre y a él se permite entrar también a los no musulmanes, pudiéndose observar los enterramientos desde una galería superior.

Qué hacer en Rabat
Tumbas de Mohamed V, Hassan II y Moulay Abdellah

Tras el Mausoleo, hay una mezquita, de acceso restringido a los no musulmanes y una biblioteca.

Imperdibles de Rabat
Mezquita junto al Mausoleo de Mohamed V
Mezquita y Biblioteca Explanada Torre Hassan
Techado de la Mezquita aledaña al Mausoleo de Mohamed V

La Kasbah de los Oudaias (Udayas)

Kasbah de los Oudaias
Playa, cementerio y ciudad desde la Kasbah

Este asentamiento recibió su nombre de los Oudaias, una de las tribus que invadieron el Norte de África en el siglo XI.

La Kasbah se remonta al siglo XII y es obra de los almohades que destruyeron el anterior asentamiento almorávide cuando invadieron Rabat para erigir un palacio y una mezquita.

Kasbah de Rabat
Kasbah de los Oudaias

El emplazamiento, en alto sobre la desembocadura del Río Bu Regreg, era un lugar privilegiado para el establecimiento de las tropas almohades que partían a la conquista de Al-Andalus.

Pero tras la muerte del sultán Yacoub Al-Mansour, en 1199, y la decadencia de Rabat, la Kasbah quedó abandonada y casi en ruinas.

Patrimonio de la Humanidad en Rabat
Puerta Bab el Kebir

De esta época se conservó la Puerta Bab el Kebir, o Bab Oudaia, de arquitectura almohade y de la que dicen que es la más noble y emblemática de las cinco puertas que se conservan en Rabat. Muy parecida, por cierto, a Bab Agnou, también almohade, en Marrakech.

Tras la expulsión, en el siglo XVII, por Felipe III de Castilla de la mayor parte de los moriscos que quedaban en la Península Ibérica, casi 3.000 se asentaron en la antigua Kasbah e, incluso llegaron a formar la República de Salé o República de Bu Regreg, atrayendo a otros moriscos, andaluces y judíos  dedicados, en su mayor parte, a la piratería en el Estrecho de Gibraltar.

Asentamiento de moriscos en Rabat
Callejón en la Kasbah de los Oudaias

En el siglo XVIII, la dinastía de los alauitas emprendió una labor de rehabilitación de la kasbah, pero no fue hasta el siglo XIX cuando el área recibe su denominación actual con la instalación allí de la tribu de los Oudaias.

Los Oudaias eran los miembros de una tribu saharaui que estuvo en pugna con la dinastía alauí. De ellos se hablaba por tratarse de guerreros montados a camello y se les temía por su fiereza y su crueldad. Una vez vencidos en Fez, el sultán acordó con ellos su desplazamiento a Rabat y su ubicación en el interior de la Kasbah. Y ya que uno de los principios de las tribus makhzen era el de obligaciones militares a cambio de tierra, terminaron convirtiéndose en uno de los componentes principales del ejército de Marruecos.

Hoy día, en recuerdo de este ejército, ha quedado el apelativo con el que se conoce a la Guardia Real, “los sudaneses”, que en definitiva, significa “los negros”, ya que sus antepasados procedían del desierto del Sur de Marruecos.

Arquitectura interior de la Kasbah de los Oudaias
Fuentes de mosaicos

El paso de los moriscos por la kasbah imprimió un marcado carácter andaluz a su arquitectura interior que ha perdurado a lo largo de los siglos hasta la actualidad y ha dado al ambiente de la kasbah el mismo aspecto de las ciudades marroquíes que fueron habitadas por los andaluces expulsados de la Península Ibérica, como Chaouen o Assilah.

Arquitectura andaluza Kasbah de Rabat
El encanto de la arquitectura andalusí de las fachadas de la kasbah

Por otra parte, los jardines andalusíes son un añadido posterior por los franceses durante la época del Protectorado.

Playas de Rabat
Bahía de Rabat

Merece también la pena asomarse a la parte de la muralla que linda con las playas y el mar, en donde se podrán contemplar a los surferos en invierno y las familias durante los meses de verano.

República de Salé
Interior de la Kasbah de los Udayas

La Kasbah, en definitiva, es una visita imprescindible cuando se viaja a Rabat y en la que no se emplearán más de un par de horas que servirán para transportarte en el tiempo y la historia por todos los avatares que ha vivido lo que hoy es una zona residencial de Rabat, para bohemios e intelectuales, alejada del ruido y el ajetreo del resto de la capital.

La Medina

Centro Histórico de Rabat
Calles de la medina de Rabat

La medina de Rabat, cerca de la Kasbah de los Oudaias, es una medina pequeña y cuidada, muy alejada de los barrios antiguos y zocos de Fez o Marrakech.  Por ello, es muy agradable pasear por sus calles en las que adquirir souvenirs marroquíes a buen precio. Además, en los últimos años se han acondicionado muchos pequeños locales como “restaurantes” de comida rápida en los que comer un chawarma, un bocata de pinchitos, una harera o una ensalada.

Qué comprar en Rabat
Colorido de la medina

Por sus dimensiones, se recorre sin dificultad y empleando relativamente poco tiempo. Pero la parte que a nosotros nos ha llamado siempre más la atención es la parte alta, la más cercana a la Kasbah, en la que aún se conservan muchas fachadas de su antigua mellah (judería). No te la pierdas si visitas la ciudad, pues muchos de estos edificios están bastante deteriorados y quién sabe si el tiempo terminará por devorarlos.

Mellah de Rabat
Restos de la decoración en una casa judía
Judería Rabat
Fachada en ruinas de la mellah de Rabat

La Chellah 

La Necrópolis meriní de la Chellah es, en mi opinión, uno de los lugares más bellos y enigmáticos de Marruecos. Es un recinto amurallado que aglutina un antiguo emplazamiento, primero romano y luego medieval, y una necrópolis; además de jardines.

Necrópolis meriní de Chellah
Acceso a la Chellah

Se trata del asentamiento más antiguo de Rabat y se halla a orillas del Río Bu Regreg.

La zona fue el lugar elegido por fenicios para instalar sus factorías. Recibió la denominación de “Sala” y los cartagineses perpetuaron la habitación de la zona.

Asentamiento Romano

Entre los siglos I y II, los Romanos construyeron su propia ciudad, Sala Colonia, en aquella zona, convirtiéndose en un ajetreado puerto para la exportación de cereales, aceite, vino y lana a la metrópolis. Dicen los arqueólogos que gran parte de la infraestructura portuaria de aquella época se halla  enterrada en los sedimentos fluviales.

Sala Colonia
Calzada romana y mezquita

De la época romana, se pueden contemplar hoy día, las ruinas de un foro, un arco del triunfo, una calzada, y una serie de arcadas, posiblemente empleadas como establecimientos comerciales.

Marruecos Romano
Restos romanos en la Chellah

Del resto de la zona residencial sólo quedan restos de casas pequeñas y sólo se ha encontrado un mosaico bastante pobre, lo que indicaría que no era una ciudad lujosa; sino simplemente un puerto básicamente de trabajadores.

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Restos romanos de la Chellah

Sala Colonia permaneció vinculada al Imperio Romano aún después de la retirada de las tropas romanas de la Mauritania Tingitana, en el siglo IV.

Restos de la Mauritania Tingitana
Capitel romano de “Sala Colonia”

Necrópolis Merinida

Tras la marcha de los romanos, la Chellah permaneció abandonada hasta que los benimeríes la eligieron para ubicar una necrópolis. Los ocupantes utilizaron muchos de los elementos romanos en las construcciones posteriores, como por ejemplo los baños, edificados sobre los romanos para aprovechar el manantial de agua que suministraba el agua.

Tumbas reales de Rabat
Necrópolis benimerí

En el siglo XIV, Abou Said decidió construir dentro del recinto amurallado una necrópolis para los descendientes reales. Su hijo, construyó una mezquita y una zaouia de la que aún pueden apreciarse las arcadas y el minarete, el estanque central y las pequeñas celdas en las que habitaban los hombres santos. En la parte trasera, pueden contemplarse las tumbas reales, todas orientadas a la Meca. La más grande y ornamentada, incluida dentro de una especie de estancia, es la de Abou el Hassan, hijo de Abou Said, que fue el primer sultán negro de Marruecos. A poca distancia se encuentra la tumba de la concubina preferida, una cristiana conversa.

Necrópolis de Chellah
Arcadas conservadas en la parte meriní de la Chellah
Primer sultán negro de Marruecos
Bello mausoleo para el descanso eterno de Abou el Hassan

También de la época merinida son las siete koubas y el estanque, que parece datar originariamente de la época fenicia. Dicen que, en su día, el agua del manantial era caliente, ideal para las abluciones, pero se responsabiliza al terremoto de Lisboa, de 1755, por el hecho de que el agua salga fría ahora.

Jardín tropical Rabat
Bello jardín de la Chellah de Rabat

Tras las tumbas hay un pequeño jardín de indubitada belleza con especies botánicas tropicales de muchos tipos, incluida la planta de la burundanga, conocida por sus efectos de doblegar la voluntad de quien la consume. Este jardín, continúa floreciendo gracias a las aguas del acueducto romano subterráneo.

Planta de la Burundanga
Burundanga
Festival de Jazz Rabat
Jardín tropical de la Chellah

El área fue redescubierta por los franceses en 1930 y comenzaron a excavar 30 años más tarde.

Las leyendas y peregrinaciones a la Chellah

El estanque alimenta fantásticas leyendas y es lugar de peregrinación, aún hoy,  para muchas mujeres en edad fértil.

Leyendas de la Chellah
Principales tumbas reales de la necrópolis

El carácter mortuorio de la Chellah la convirtió en destino de peregrinación para pobres, que daban siete vueltas a las tumbas y encendían velas en los morabos.

En la zona del estanque, hay muchos gatos y en la albercas habitan anguilas, que dicen, aparecen y desaparecen.

Supersticiones marroquíes
Arcos junto a un morabo

El ritual que realizan las mujeres se lleva a cabo con un huevo duro y comienza echando al agua la parte de la clara  que alimenta a las anguilas. La cascara se desecha también en el agua del estanque porque se cree que ayuda a mantener el agua clara. En fin. La yema se le da a los gatos. Y finalmente, se restriega un poco de agua por la piel para evitar la infertilidad o favorecer la fertilidad ¿Quién sabe?

Cigüeñas sedentarias de Rabat
En la Chellah hay una colonia de cigüeñas sedentarias

Además, en la Chellah hay una colonia de más de 75 cigüeñas sedentarias que han hallado en la paz, el silencio y el clima una forma de adaptarse al entorno sin tener que emigrar.

Restos merinidas en Rabat
Precioso conjunto arquitectónico de la Chellah

Desde 2005, las ruinas de la Chellah, acogen un Festival Internacional de Jazz cada año, denominado “Jazz au Chellah” y, como parte del área metropolitana de Rabat, recibió el status de Patrimonio de la Humanidad, en 2012.

Si estás interesado en ver cómo es Rabat, puedes también ver nuestros videos: “Rabat“; “Torre Hassan y Mausoleo de Mohamed V” y “Necrópolis de Chellah“.

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4 Comentarios

  1. ¡Qué excelso reportaje, Macarena! Una entrada de diez, no solo por el contenido reseñado, sino por la enorme e impagable información que nos das a conocer. Aunque he reconocer que la Torre Hassan me ha fascinado. Que estuviera planeada una altura de 80 metros para que diera cobijo a un ejército me parece increíble. Imaginarla con el doble de tamaño, con ese ejercito hacinado dentro. Increíble historia. Un fuerte abrazo y agradecido por este trabajo!

    • Muchas gracias a ti, David, por tu comentario.
      Algunas veces, al visitar un lugar, fotografiarlo, contemplarlo, admirarlo, el encuentro es aún más interesante si se conocen algunos detalles complementarios. Creo que es lo que nos lleva a soñar y a componer una huella imborrable del sitio. Y pienso, no sé por qué, que era casi un deber proporcionar estos detalles de los lugares de Rabat. Quizá, de lo contrario y salvo en la caso de la Chellah, la cita del viajero con la ciudad (comparándola con otros lugares de Marruecos) podría convertirse en algo ligeramente edulcorado.
      Un abrazo!!!!

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