El Zoo de Dakar o el Campo de Concentración para animales

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El bosque y el zoológico de Hann están a 6 kilómetros del centro de Dakar. Cubre 60 hectáreas y su mantenimiento es pésimo, pero sigue siendo un lugar en el que los senegaleses pasean cobijados a la sombra de los árboles del abrasador sol africano, y en el que los niños de la capital pueden explorar la fauna de su país.​

 

 Búfalo del Zoo de Dakar
Alimentar un búfalo con pan duro en un zoo no es algo normal

En 2013, no teníamos pensado pasar más de lo imprescindible en Dakar: que nos diera tiempo a volver de nuevo a la Isla de Gorée y poco más, puesto que ya habíamos recorrido en profundidad la ciudad con anterioridad. Pero tuvimos un pequeño contratiempo porque una de nuestras maletas no llegó en el mismo vuelo que nosotros y tendríamos que esperar al menos 48 horas, hasta que llegara el próximo vuelo de la Tap procedente de Lisboa, para ver si nuestro equipaje venía en él. Así, que además de visitar la Isla de Gorée, buscamos planes alternativos que fueran del agrado a Macarena que aún se sentía intimidada en aquel lugar tan singular. Lo cierto es que la primera impresión de cualquier país del África Negra impacta.
 
Calle de Dakar
Calle de Dakar

 

Calle de Dakar
Calles de Dakar

La primera vez que yo visité Senegal, me ocurrió algo bastante parecido. La llegada al aeropuerto, la carretera y las calles de Dakar me hicieron enmudecer durante 24 horas. Además, nada más aterrizar, tuve un problema dental, así que lo que yo pensaba es que moriría allí mismo de una septicemia.

Pero cuando salió el sol, todo se veía de manera diferente; aunque mucho contribuyó el hecho de que la primera noche, cuando nos estábamos registrando en la recepción del hotel, un señor se acercó a mí y me dijo: -”¿Tú eres Macarena Sierra, la hija de Enrique?” Por supuesto que me quedé absolutamente ojiplática. Pues este señor, que se llama Antonio Céspedes, era amigo de la infancia de mi padre y es hermano de uno de los más importantes Delegados del Gobierno que ha tenido Melilla, Manuel Céspedes, incluso citado en “La Reina del Sur” de Pérez-Reverte. Antonio es ingeniero y estaba trabajando en Senegal en el año 2003 y me conocía desde pequeñita, supongo que no estaría tan cambiada cuando me reconoció, aunque yo… no recordaba absolutamente nada de él. Ahora, por supuesto, que no me olvidaría de él por muchos años que pasaran. Así que fue él, Antonio Céspedes, la primera persona con la que pasé mi primer día en el país que tanto he amado todos estos años. Nos enseñó la ciudad, nos invitó a comer en un precioso restaurante de lujo superescondidísimo de la Corniche, donde te servían los salmonetes completamente limpios de espinas; merendamos en un precioso hotel, nos acompañó todo el día, e incluso nos aconsejó cambiar de hotel a uno mucho más céntrico y más cómodo. Desde entonces, no lo he vuelto a ver, pero donde quiera que esté trabajando ahora… le mando un beso muy fuerte y mi eterno agradecimiento.

Puestos en la entrada a Dakar
Puestos en la entrada a Dakar
Arcén en la carretera del aeropuerto a Dakar
Arcén en la carretera del aeropuerto a Dakar
Embarcadero en Gorée
Embarcadero en Gorée
Pues así, como yo la primera vez que fui, estaba Macarena. Aunque el desorden y el caos de Dakar es bastante parecido al de las principales ciudades de Marruecos, a las que Macarena está tan acostumbrada, no puedo describir por qué realmente impresiona tanto el primer contacto con Senegal: el calor, el color de la ropa en las mujeres senegalesas, el hacinamiento de gente en los arcenes, la circulación, no lo sé, de verdad, pero me daba cuenta de la cara de horror que llevaba Macarena sin dejar de coger de la mano a su padre – cuando algo le asusta se pega literalmente a su padre-. Sin embargo, al final, le ocurrió algo parecido a lo que me sucedió a mí… creo que nunca ha sido más feliz en unas vacaciones en toda su corta vida.

 

Calle de Dakar
Calle de Dakar
Así las cosas, hicimos un cambio de planes, y pensamos que además de ir a Gorée teníamos que buscar nuevas distracciones hasta que llegara la maleta. En Dakar hay un Parque de Atracciones llamado Magic Land con hotel, parque acuático, discoteca y anfiteatro. La entrada de lunes a viernes cuesta 2.500 CFAS y 3.000 CFAS con suplemento de piscina. El fin de semana cuesta 4.000 CFAS. Pero… no sé… no nos fiábamos mucho de los cortes en el suministro eléctrico ni de la seguridad de las atracciones. Por suerte estaba cerrado porque, por desgracia, ¡estaban investigando un accidente mortal! Así que ni nos lo planteamos.

 

Zoo de Dakar
Zoo de Dakar
Optamos por el zoo. Abierto de martes a domingo, cierra los lunes, para el mantenimiento de las instalaciones -se supone-. Su horario es de 10 a 12.30 y de 15.00 a 18.30 y la entrada cuesta 300 CFAS (0,65 €) para mayores, y entre 75 y 200 CFAS para los menores.

 

Avestruz del Zoo de Dakar
El zoo de Dakar adolece del más mínimo mantenimiento
El jardín público y el vivero fueron creados en 1903 por el Gobernador Merlin aprovechando los recursos de agua dulce de la zona. En la actualidad, hay más de un centenar de especies de flora en el zoológico y unos 134 animales.
Monos del zoo de DakarMonos del zoo de DakarMonos del zoo de Dakar
Monos del zoo de Dakar
Los monos se las han ingeniado para aprender a pedir agua
Pero, si no queréis llorar de la pena… mejor no lo visitéis. Los animales están famélicos y en unas condiciones pésimas de higiene. El olor es insoportable en alguna de las zonas del parque y las jaulas están sucísimas con restos y restos de comida putrefacta sin retirar de los recintos. Las vallas y las rejas que separan al visitante de los animales están agujereadas, oxidadas y en algunos casos son inexistentes. Los monos, los pobres, se las han apañado para pedir agua a los turistas; y los cocodrilos nadan en una charca verde de medio metro de profundidad. Los marabús estaban picoteados por los ataques de los pelícanos y a los leones se les había hasta caído el pelo. Indescriptible!

 

Marabú del zoo de Dakar
Marabú picoteado
León del zoo de Dakar
León calvo
Cocodrilos del zoo de Dakar
Cocodrilos sin agua
Claro que Macarena, con 7 años, no podía apreciar todas estas cosas, pero… a nosotros se nos cayó el alma a los pies. Desde luego las quejas son generalizadas en internet y bastaría con destinar un pequeño presupuesto al mantenimiento del parque, o una queja formal de las asociaciones animalistas, para mejorar la situación de aquellos animales.

 

Hiena del zoo de Dakar
En la jaula de las hienas el hedor es insoportable
Cocodrilo del zoo de Dakar
Deben ser cocodrilos del “Nilo verde”
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