Kandy – Nuwara Eliya – Ella

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Kandy es el punto de partida del Hill Country de Sri Lanka(Las tierras altas) donde los británicos establecieron las primeras plantaciones de té que aún hoy hacen de Sri Lanka el cuarto país productor mundial de un excelente té de gran calidad y sabor. Además, por las bondades de su clima –más fresco que en el resto del país- es el lugar que utilizaron los colonizadores británicos como segunda residencia y emplazamiento para el descanso, por lo que conserva aún en algunas de sus poblaciones la magia de la arquitectura colonial inglesa de principios del siglo XIX.

Campos de té en Sri Lanka
Campos de té en Sri Lanka

¡Menudo camino interminable de curvas!

Montañas centrales de Sri Lanka
Las Mesetas del Centro del País han sido inscritas en la Lista de Bienes Naturales Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 2010

Upul nos recogió puntual a las ocho, mientras aún seguíamos soñando con las maravillas de la noche anterior. Macarena estaba quejica y me dio una paliza en el coche de la que todavía me acuerdo. Así que, entre la niña y las curvas, por poco me muero.

Plantaciones de té en Sri Lanka
Plantaciones de té
Factoría de procesamiento de té Glenloch Sri Lanka
Factoría de procesamiento de té

 

Nos adentramos en las plantaciones de té y en la multitud de cascadas que discurren entre el especial tono verde de sus laderas, y observamos a los niños vendiendo flores en los bordes de la carretera y las mujeres recolectando las hojas de té.

Visitamos una factoría llamada Glenloch donde nos mostraron todo el proceso del secado, procesamiento y envasado del té, así como las diferentes clases del mismo y para qué se utilizan.

El sitio estaba llenísimo de turistas de todas las nacionalidades que llegaban en autobuses gigantescos y copaban la tienda para comprar té de todas las clases y colores.

Comimos allí, en un bellísimo mirador desde el que podíamos observar la inmensidad del verde de las montañas de té de este maravilloso país, transportándonos siglos atrás, cuando los colonizadores habitaban estas ricas tierras.

Yo comí una deliciosa ensalada de atún fresco que aún sigo recordando por el sabor que aportaba su extraño aliño; lamentablemente, fue sólo una de las dos cosas que comí y me gustaron en este país de escasa variedad gastronómica.

Edificio Colonial de la Oficina de Correos en Nuwara Eliya (Sri Lanka)
Edificio Colonial de la Oficina de Correos en Nuwara Eliya

Pasamos por Nuwara Eliya, donde extraña que los ceilandeses paseen abrigados con plumas y guantes de lana.

Disfrutamos de la arquitectura colonial –muy bien conservada, por cierto-, el campo de golf, la oficina de correos – que es el edificio más antiguo de la ciudad- y el lago del Parque Victoria que estaba hasta la bandera de gente, quizá por ser sábado por la tarde, realizando todo tipo de actividades al aire libre: meriendas, bailes, caballos, cricket, delfines a pedales, tirolinas… Tras este agradable paseo, seguimos rumbo a Ella con curvas y más curvas ¡Qué camino, por Dios!

Parque Victoria de Nuwara Eliya (Sri Lanka)
El animado Parque Victoria de Nuwara Eliya

Paramos a tomar algo en una “cafetería” del camino (algo así como una casetilla con cuatro sillas desvencijadas en medio de un mar de plantas, árboles y vegetación) regentada por una señora india de mediana edad que llevó a Macarena de la mano ladera abajo para que hiciera pipí. Sin embargo, su principal interés era que su madre, una anciana viejísima y consumida por la pobreza y el paso de los años, viera el rubio y el color azul de los ojos de Macarena y pudiese fotografiarse con ella.

La señora, nos hizo todo tipo de preguntas y nos contó todo tipo de penurias desde que, en India, se planteó emigrar a Sri Lanka –ya tenía que estar la cosa mal allí- lo que os hizo pensar que aquel no era lugar donde pararan muchos turistas. Para entretenernos más y prolongar algo su conversación nos ofreció empanadillas de salmón y tortitas y ¡la pobre! Sólo quiso cobrarnos 350 LKR (2€), aunque Yayo le dejó una generosa propina ¡¿Quién sabía cuándo volvería a parar alguien allí a tomar café de nuevo?!

Paisaje del Hill Country (Sri Lanka)
Espectacular paisaje en el centro de Sri Lanka

Y, por fin, llegamos a Ella cuando hacía ya una hora que había oscurecido.

Era un pequeño núcleo, entre las montañas, de tiendecitas, restaurantes, cafeterías y bares lleno de luces, autobuses, tuck-tucks, coches y turistas yendo y viniendo.

Estábamos cansados, y primero fuimos a buscar alojamiento. El lugar, remoto y en cuesta, al que se accedía por un camino, absolutamente a oscuras, de tierra -por el que únicamente había sitio justo para el paso del coche-, se llamaba Ravanafall View y era una especie de albergue de mochileros regentado por un matrimonio jovencísimo que hacía lo que podía para apañarse con el negocio. El emplazamiento era precioso, aunque el alojamiento dejaba bastante que desear. Las camas estaban hechas con tablas y, además de incómodas, crujían sólo con respirar, pero estábamos tan cansados, que si nos hubiesen dado la opción de dormir en un cajero, también hubiésemos dicho que sí.

Upul nos acercó al centro, de nuevo atravesando el camino oscuro y estrecho, para disfrutar de una buenísima cena de Roti de gambas, y otro de chocolate para Macarena con coca-cola y patatas fritas por tan sólo 1250 LKR (unos 7 €).

Restaurantes de Ella (Sri Lanka)
Decenas de bares y restaurantes se agrupan en la pequeña población de Ella

El Roti es una comida típica de ciertas zonas de Sri Lanka. Se trata de una especie de crepe enrollado que se puede rellenar de cientos de ingredientes dulces y salados. El Kottu, también servido en todos estos locales, posee casi los mismo ingredientes, pero se sirve en plato, sin enrollar, y mezclado con noodles. Los dos están buenísimos.

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4 Comentarios

  1. Precioso!! Con lo que me gusta el té me encantaría conocer esta zona. Me ha hecho gracia cómo describes la cafetería, seguro que esas mujeres os recordarán con cariño por vuestra amabilidad. Un besito

  2. Ay Chari! Pues a mi el té es que de da muchos ardores. Pero, a decir verdad, en la fábrica de procesamiento los había de todas las clases, así que -para no menospreciar la amabilidad ajena- pedí uno muy suave que estaba delicioso. Y la señora india de la cafetería… ¿Qué voy a decir? Fue una imagen tierna e inigualable, y donde Macarena, por otra parte, supo dar la talla. Muchas gracias por tu cariño. Un beso.

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