Battambang: Tren de Bambú y Bat Cave

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Tras varios días de estancia en Siem Reap –de la que ya he comentado que es una ciudad europea en pleno Sudeste Asiático-, continuamos nuestro viaje hacia la ciudad de Battambang donde comenzaría nuestra auténtica experiencia camboyana. El tren de bambú y la bat cave: la salida de millones de murciélagos de su cueva al caer el sol para alimentarse en el Tonle Sap son experiencias únicas que nunca en la vida podremos llegar a olvidar.

Battambang - Camboya
Battambang – Camboya

Tras el motín del día anterior, Yayo y Macarena tomaron la decisión de que les apetecía un cambio de aires. ¡Dios mío! ¿Cómo podían decir eso? ¡Me quedaba por visitar Banteay Srei y el río de los Mil lingas! Con el grupo de Roulos hubiera podido ceder, pero estaban cansados del calor, la humedad, el polvo… no les apetecía ya más Angkor. Yo me encontré ante una encrucijada: Podía haberme plantado y obligarlos a venir conmigo,… o haber ido sola con Peng Se – idea que obviamente no me entusiasmaba- pero tampoco me apetecía llevarlos desganados, porque Angkor había hecho que cada mañana en Siem Reap, al mirarme en el espejo, viera brillo en mis ojos y entusiasmo en mi cara. Y si ellos no iban a estar igual de entusiasmados… no me apetecía ir a mí tampoco. Pero claro, estas son las cosas que ocurren cuando uno comparte maleta. Así que cedí a cambio de obtener la firme promesa de que volvería a Camboya y volvería a Angkor para ver la arquitectura policromada de Banteay Srei y, por supuesto, los bajorelieves del río de los Mil Lingas. Con posterioridad a ésta, fueron adhiriéndose otras cuantas promesas más que espero me hayan asegurado una futura vuelta a este fantástico país que me enamoró poco a poco.

Paisajes de Camboya
Paisajes de Camboya

Son 150 kilómetros los que separan Siem Reap de la ciudad de Battambang, aunque pronto supimos que en Camboya -como en muchos otros lugares del Sudeste Asiático y África- las distancias se miden en horas y no en kilómetros.

Paisajes de Camboya
Paisajes de Camboya

En autobús, se tarda aproximadamente unas cuatro horas en hacer este mismo trayecto, y su precio oscila entre los 4,50 y los 6$; mientras que en taxi, que fue la opción elegida por nosotros, el trayecto se realiza en 3 horas y por él se pagan de 30 a 45$ -nosotros logramos ajustarlo a 30$-. Pero hay otra opción escogida por muchos viajeros que consiste en hacerlo en barco, en lo que cuentan es uno de los viajes más espectaculares por las vías fluviales de Camboya. El trayecto dura entre 5h -en la temporada de lluvias- y 8h -en temporada seca-, y su precio es de aproximadamente 20$ por persona.

Hotel Senghout - Battambang
Hotel Senghout – Battambang

El hotel que escogimos en Battambang a través de www.booking.es fue el Hotel Senghout. Y la elección se hizo por dos motivos: el primero y fundamental era que tenía piscina -que era una de las condiciones de Macarena antes de iniciar el viaje- y la segunda, que era muy céntrico. Y la verdad es que no estaba nada mal y además era chulo tener la piscina en uno de los pisos superiores, donde podías disfrutar del baño en las alturas viendo los tejados. Nos costó aproximadamente unos 20$ la noche sin desayuno.

Hotel Senghout - BattambangHotel Senghout - Battambang

El taxi nos dejó en la puerta del hotel, donde se nos acercó un conductor de tuk tuk a decirnos que había ido por nosotros a la estación de autobús ¿? Al parecer, éste es el método habitual cuando haces una reserva de hotel en Battambang. Cada alojamiento tiene sus tuktukeros fijos en la puerta, que te muestran un folio plastificado con la diferente oferta turística de la zona –igual que en Phnom Penh-, aunque no son empleados del mismo -como en Siem Reap-.

Alrededores del Mercado Central de Battambang
Alrededores del Mercado Central de Battambang

Salimos a dar una vueltecilla para tomar algo y, en los alrededores del Mercado Central, vimos decenas de puestecillos de panochas al carbón, bígaros, almejas, fruta… Lo cierto es que los mercados de Camboya son todo un espectáculo, no ya por la cantidad de comidas diferentes que puedes encontrar, sino por los olores, los colores, los compradores y vendedores, en definitiva, porque son reflejo vivo de la vida del país. Había una señora con un puestecillo de bígaros al vapor que, sobre una olla en ebullición, se mantenían calientes sobre una rejilla de bambú. También tenía una especie de mesa llena de almejas saladas con trocitos de guindilla. La señora abrió una almeja y se la ofreció amablemente a Macarena con un palillo y disimuladamente le susurré al oído: “te la comes sin rechistar y con una sonrisa”. Tal gesto por parte de la señora, me llevó a comprar una medida de bígaros (1.500 Khr – 0´50€) y una de almejas (2.000 Khr – 0,45€). Las medidas de las pequeñas cosas cocinadas – almejas, berberechos, camarones, e incluso los bichos- se determinan por latas -un poco más pequeñas que las de “Fabada Asturiana”- bastante oxidadillas, dicho sea de paso.

Puestecillo callejero de Battambang en CamboyaPuestecillo callejero de Battambang en Camboya

Volvimos al hotel para tomar algo rápido en su cafetería. Craso error. No tenía de nada, así que subimos a la piscina para que Macarena se diera un baño antes de que el conductor nos recogiera para ir a los alrededores de Battambang.

Como la piscina se encuentra situada en el tercer piso, en una de las terrazas del hotel, mientras velaba por el baño de Macarena decidí abrir la bolsita de almejas. Me acordaba de las largas uñas negras de la señora del puestecillo y me daba un nosequé probarlas si quiera, pero tenía un hambre de mil demonios y, con valentía me llevé una a la boca. Deliciosa, extraordinariamente deliciosa. Decidí no pensar en la caca de las uñas de la señora, y allí, mientras Macarena se bañaba, Yayo y yo nos comimos la bolsa de almejas y la de bígaros, con los dos palillos de dientes que la vendedora había puesto dentro de la bolsa.

Después de comer vino a recogernos el conductor con el que habíamos contratado una excursión para subir al tren de bambú, subir a las killing caves y ver la salida de los murciélagos. Nos cobró 12$.

Puestecillo callejero de Battambang en CamboyaPuestecillo callejero de Battambang en Camboya

 

El tren de bambú

 

Antiguas vías del tren en la región de Battambang
Antiguas vías del tren en la región de Battambang

El Tren de Bambú, antiguamente utilizado para transportar verdura y arroz, ha sido conservado como reliquia del pasado para atracción turística. Una plataforma de madera y bambú sobre unos rodamientos accionados por un pequeño motor con una correa de ventilador, transporta a los pasajeros a través del tiempo, a lo largo de 7 kilómetros de vías, entre la maleza y los campos de arroz. Si una vagoneta se encuentra con otra de frente, la solución es bajar a todos los pasajeros, desmontar el tren rápidamente y esperar en uno de los lados de la vía hasta que pase.

Tren de Bambú en Battambang

 

 

Jamás pensamos que aquel invento, del que habíamos leído vagamente en la guía Lonely Planet, fuera a ser una de las experiencias más extraordinarias y divertidas de nuestras vidas.

Estación del Tren de Bambú
Estación del Tren de Bambú

Tren de Bambú en Battambang

Llegamos a una especie de pueblecito embarrado donde se encontraban aparcados unos cuantos autobuses vacíos de turistas y, en el “porche” de una pequeña casa semiderruida -a la que llamaban estación- pagamos a un “policía turístico” los 5$ por persona que costaba subir al tren de bambú.

Tren de bambú en Battambang

Pensábamos que habría que esperar a que la plataforma estuviera al completo de turistas, pero no. Cada grupo sube a su propia vagoneta. Luego pensamos que daríamos un «paseillo» de unos 15 minutos a velocidad de tortuga para ver un poquito de arrozales y vuelta. Pero tampoco fue así y, cuando aquello se puso en marcha y comenzamos a sentir la velocidad y las ramas laterales de las vías golpeándonos de vez en cuando, comenzamos a alucinar.

 

Luego, viene lo de las paradas. Cuando la vagoneta se encuentra con otra de frente, toca bajar a todos los ocupantes, desmontar el artilugio, ponerlo a un lado, volver a montarlo y subir de nuevo ¿Y quien baja? Pues normalmente el que vaya en el sentido en el que menos cantidad de vagonetas tengan que pasar.

 

Tren de bambú en BattambangTren de bambú en Battambang

 

Lo que no comprendí, sin embargo, es si este sistema de cesión del paso es así de tozudo, o si no sería más práctico “fletar” un conjunto de trenes en un sentido y esperar a que vuelvan para subir a los siguientes.

Viajeros esperando junto a las vías el paso de vagonetas
Viajeros esperando junto a las vías el paso de vagonetas
Proceso de montaje y desmontaje del Tren de Bambú
Proceso de montaje y desmontaje del Tren de Bambú

La vagoneta puede alcanzar los 15 ó 20 kilómetros por hora, lo que unido a estar subido a una plataforma sin ningún tipo de protección, te proporciona una sensación de vértigo inigualable. Y además, el trayecto es relativamente largo, y si a ello añadimos las subidas y bajadas, los montajes y desmontajes, entre la ida y la vuelta, pueden pasar unas dos horas.

Encuentro con lo cotidiano de Camboya
Encuentro con lo cotidiano de Camboya

Además, el camino es divertidísimo por la cantidad de risas entre turistas en ambos sentidos, como fue el caso del autobús de “chinos” que nos cruzamos en más de 10 vagonetas seguidas todos uniformados y saludándonos. O el caso de las dos amigas a las que el conductor dejó solas marchándose sin más.

 


Al final de la vía, suelen hacer una parada de unos 15 minutos por si quieres comprar algo en unas cuantas chozas con souvenirs, y de no comprar nada, la señora te deja caer suavemente que le des algo de propina al conductor ya que todo el dinero debe de repartirse en partes muy desproporcionada entre los cobradores. Y lo cierto es que fue nuestra intención desde el principio, ya que nuestro conductor, un chaval canijo de no más de 15 ó 16 años, no aparentaba participar de los suculentos beneficios del negocio. Bastan 2 ó 3 $.

 Montaje del tren de bambú al final del trayectoFinal del trayecto en el tren de bambú
 

Bat Cave (Cueva de los murciélagos)

 
Bat cave en Battambang - Camboya
Bat cave en Battambang – Camboya

Tuvimos que realizar una elección en nuestra siguiente parada porque se había hecho demasiado tarde: o las killing caves, arriba de la montaña y por la que habría que pagar el transporte en moto y la entrada, o la bat cave, al pie de la montaña y sin tener que pagar nada.

Phnom Sampeau a las afueras de Battambang

Phnom Sampeau a las afueras de Battambang
Phnom Sampeau a las afueras de Battambang

Las Cuevas de exterminio de Phnom Sampeau se encuentran en la cima de una montaña. Se puede subir a pie, pero lo normal es subir “de paquete en una moto” por 2$. Decidimos quedarnos al pie de la montaña y contemplar el grandioso espectáculo de la naturaleza que consiste en la salida de millones, y digo bien, millones de murciélagos de su cueva, que entre las 17.30 y las 18.00 cada día para volar unos 80 km. y alimentarse de los insectos en el Tonle Sap. Sin palabras. En mi vida he visto cosa igual.

Tiendecita en los pies de la Cueva de los Murciélagos
Tiendecita en los pies de la Cueva de los Murciélagos

 

Al llegar al sitio – cómo no- encuentras unos cuantos chiringuitos de frutas y bebidas y justo enfrente de la cueva hay un emplazamiento para los turistas – no muchos- que cada día se acercan a ver el espectáculo que, por cierto, es gratis – de las pocas atracciones turísticas gratis en Camboya-.

Las dos Macarenas asombradísimas

Turistas contemplando la salida de murciélagos en la Bat Cave de Battambang
Turistas contemplando la salida de murciélagos en la Bat Cave de Battambang

Al principio, cuando ves salir unos cuantos puedes pensar ¡Dios, me han engañado! Pero al poco, se hace el milagro y eres consciente de este raro espectáculo de la naturaleza: millones de murciélagos comienzan a formar nubes negras en el cielo de kilómetros y kilómetros de largo… Insuperable.

Millones de murciélagos en su vuelo hacia el Tonle Sap
Millones de murciélagos en su vuelo hacia el Tonle Sap

Como los murciélagos salen al atardecer y ya se hacía de noche, tuvimos que marchar sin ver aquel día las cuevas de exterminio: era un riesgo aventurarse por aquellas pistas de Dios sin señalización ni luces. Así que, en el camino de vuelta, paramos a repostar de las botellas de cristal de las gasolineras improvisadas, mientras observábamos las barbacoas de ratas en los arcenes y nuestro conductor, en un perfecto inglés, nos contaba las historias de cómo la población durante la época de Pol Pot y la Kampuchea democrática, había ido despoblando la zona y se había refugiado en la cercana población de Pailín, fronteriza con Tailandia y conocida mundialmente por su producción de sus zafiros.

Gasolinera y venta de snacks en las afueras de Battambang
Gasolinera y venta de snacks en las afueras de Battambang
Parrillada de ratas en las afueras de Battambang
Parrillada de ratas en las afueras de Battambang

Llegamos casi de noche al centro de Battambang y, mientras lo atravesábamos, observamos la vida que había adquirido la población a la caída del sol. Se habían llenado los parques, estaban haciendo aerobic en las calles, se habían encendido las luces de los mercados,… teníamos ganas de salir a disfrutar de la vida nocturna de Battambang y repartimos nuestra cena entre el céntrico Chinese Noodles -donde cenamos Yayo y yo lo que quisieron ponernos, porque allí no hablaba inglés ni el Tato- (20.000 KHR – 4,5$) y el White Rose -más selecto y en la misma calle-, donde cenó Macarena macarrones con tomate (5,50$).

Terraza de White House (Battambang)
Terraza de White House (Battambang)

Si quieres seguir disfrutando de la experiencia, puedes ver los lugares de esta entrada en los vídeos, narrados por Macarena, de nuestro canal de youtube. TREN DE BAMBÚ (disponible también en inglés y BAT CAVE 

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