Siem Reap: el motín.

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Angkor había fundido las pilas de Yayo y de Macarena, así que decidimos tomarnos un descanso en esta isla irreal en medio de Camboya que es la ciudad de Siem Reap.


Al llegar al hotel en la segunda tarde de Angkor, y después de los vuelos desde España, haber pasado dos días en Kuala Lumpur, el vuelo a Camboya, el poblado flotante de Chong Kneas y los dos días de Angkor, se produjo un motín en mis filas. Necesitaban un respiro y yo… no pude por más que entenderlos y rendirme, no sin antes emplear ciertas dosis de persuasión. Lo cierto es que viajábamos con días de sobra y podíamos permitirnos un descanso; pero ¡jolín! Qué flojos que son.

Lo cierto es que no fui consciente del tute que les dí hasta que protestaron

Aquella noche salimos a cenar y comí por primera vez en mi vida unas deliciosas ancas de rana que, ciertamente en el plato no tenían muy buena pinta, pero que estaban… deliciosas. Mi gran sorpresa fue que Macarena, a pesar de haber pedido pizza, se atrevió con el reto y me sorprendió viéndola comer ancas como si fuera lo más habitual para una niña occidental de 9 años.

 

Macarena se dió un “head massage” (4$) que más que masaje era un “sobeteo” de media hora que la dejó absolutamente aletargada en el sillón. Tomamos unos helados y Yayo se compró un par de pantalones de cargo desmontables. Además aprovechamos para dejar nuestro kilo de ropa en recepción y que la llevaran a la lavandería por el módico precio de 1$ x ½ kg.

Pasamos el día siguiente dormilones y “vaguetes” en la piscina del hotel, realizando la reserva del hotel en Battambang, nuestro próximo destino, a través de la página de www.booking.es.


Fuimos de compras al Night Market, Art Center y Old Market. También nos acercamos a una costurera para que subiera los bajos de los pantalones nuevos de Yayo, al precio estándar de 1$.


Calles de Siem Reap

Y tratamos de buscar el medio de transporte que nos llevara a Battambang entre los cientos de locales que en Siem Reap se dedican a organizar excursiones. Por el taxi nos pedían entre 30 y 45$ por un trayecto de 3 horas y, aunque el autobús nos hubiese costado mucho más barato (unos 4,50$ por persona), todavía no teníamos espíritu para subirnos a uno y, además, por un trayecto tan corto el ahorro sólo suponía unos 15$, así que concertamos con una agencia que el conductor nos recogería en la puerta del hotel a las 9:00 a.m. y nos llevaría a Battamban en 3 h por 30$.

Calles de Siem Reap
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