Nuestra jornada comenzó con un amanecer en Ereván, desde donde partimos hacia un recorrido que combina historia, arquitectura y maravillas naturales. El primer punto de la ruta fue el simbólico Arco de Ararat, un lugar donde las vistas del legendario monte Ararat te conectan con el corazón de Armenia. De ahí nos dirigimos al Monasterio de Geghard, un conjunto monástico tallado en la roca que guarda siglos de espiritualidad y arte. Continuamos hacia el singular Templo de Garni, un vestigio del pasado pagano de Armenia con un encanto clásico que sorprende a cada visitante. Y finalmente, cerramos esta parte del viaje en la Sinfonía de Piedras, una impresionante formación geológica que parece una obra de arte natural. Desde allí, seguiríamos descubriendo el sur de Armenia hasta llegar a Goris, pero ahora hablaremos de la primera parte del camino.
Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados.
Arco de Ararat

Ubicado en el camino hacia el Monasterio de Geghard, el Arco de Ararat es una estructura sencilla pero profundamente evocadora, construida en homenaje a la importancia del monte Ararat en la identidad cultural y espiritual de Armenia. Fue erigido en 2001, con motivo del 1700 aniversario de la adopción del cristianismo como religión oficial de Armenia.

Desde el arco, las vistas hacia el monte Ararat son espectaculares, o al menos deben serlo, porque el día estaba nubladísimo y no pudimos verlo. Además hacía un frío helador. Dicen que en los días claros la vista es espectacular y parece que el majestuoso pico cubierto de nieve está al alcance de la mano, aunque en realidad está al otro lado de la frontera con Turquía.
Monasterio de Geghard

Seguimos nuestra ruta hacia el Monasterio de Geghard, un sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El camino nos sorprendó con un tramo en obras que ralentizó nuestro avance, pero también nos dio la oportunidad de apreciar el entorno montañoso y los pueblos de la zona.

El Monasterio de Geghard es una joya arquitectónica y espiritual que se encuentra enclavado en un espectacular valle rodeado de montañas. Este monasterio, cuyo nombre completo es Geghardavank, que significa «el monasterio de la lanza», debe su fama a la leyenda de la Santa Lanza que, según la tradición, fue traída a este lugar. La lanza, que supuestamente perforó el costado de Cristo durante la crucifixión, otorgó al monasterio un significado religioso de gran importancia antes de ser trasladada a Echmiadzin.

Fundado en el siglo IV por Gregorio el Iluminador, Geghard es uno de los primeros monasterios cristianos de Armenia. El complejo está compuesto por varias iglesias y tumbas excavadas directamente en la roca, algunas de ellas decoradas con intrincados bajorrelieves que narran historias bíblicas. Los detalles arquitectónicos, como las cruces esculpidas y los intrincados patrones geométricos, son asombrosos.

La ubicación no es casual: el valle rocoso, con sus manantiales sagrados, había sido un lugar de culto desde tiempos paganos. Con el advenimiento del cristianismo, se construyeron las primeras estructuras religiosas, que fueron ampliadas y perfeccionadas durante los siglos posteriores.

La mayoría de las edificaciones actuales datan de los siglos XII y XIII, un periodo en el que Geghard prosperó gracias al patrocinio de la familia noble Proshyan, que dejó su huella a través de intrincados bajorrelieves y khachkars (cruces de piedra). Estos adornan tanto las paredes exteriores como los interiores del monasterio, contando historias religiosas y mostrando un talento artístico sin igual.

Lo que hace único a Geghard es su integración con el paisaje natural. Muchas de sus capillas y salas están talladas directamente en la roca, lo que les da una atmósfera mística y casi sobrenatural.

La Iglesia Principal, construida en 1215, presenta detalles arquitectónicos impecables, como techos abovedados y cruces talladas en las paredes. En su interior, sorprende el nacimiento de un manantial que fluye directamente desde la roca, considerado sagrado por los peregrinos y visitantes.

El Gavit se utilizaba para reuniones y ceremonias, y de él destacan sus columnas robustas y un techo decorado con patrones geométricos.

Las capillas interiores se encuentran talladas directamente en la roca, estando algunas creadas directamente dentro de la montaña, y son un testimonio del ingenio arquitectónico de la época. Una de las más famosas es la capilla Proshyan, donde reposan miembros de esta familia noble.

Situado a unos 40 kilómetros al este de Ereván, Geghard está rodeado de imponentes acantilados y un frondoso paisaje que cambia con las estaciones. La proximidad del río Azat, cuyas aguas atraviesan el valle, añade un encanto adicional al monasterio. Llegar hasta aquí implica recorrer un camino serpenteante que, aunque en ocasiones puede ser desafiante, ofrece vistas inolvidables del paisaje armenio.

Además, en la puerta del monasterio se colocan algunas señoras vendiendo un dulce típico llamado gata. La gata es un postre tradicional armenio, muy popular en todo el país. Es una torta dulce grande y redonda, con un relleno que a menudo incluye una mezcla de mantequilla, azúcar y harina, aunque en algunas variaciones puede contener ingredientes adicionales como cabello de ángel o nueces.

La masa es similar a la de un hojaldre suave, y el relleno suele tener una textura crujiente y dulce. Es común encontrarla en las zonas rurales, especialmente cerca de lugares turísticos como monasterios, donde las mujeres locales las venden recién horneadas.
Evidentemente, compramos una recién hecha, que sólo nos costó 200 AMD (0,50€).

Pero Geghard no es solo un lugar histórico, sino también un centro activo de peregrinación. Sus manantiales, considerados sagrados, atraen tanto a fieles como a viajeros que buscan conectar con la espiritualidad y la naturaleza. Durante los días festivos, el monasterio cobra vida con ceremonias religiosas, cantos y procesiones.

La entrada al Monasterio es gratuita, sin embargo, si llegas en coche, el estacionamiento tiene un costo de aproximadamente 200 AMD.
El horario de visita varía según la temporada:
Junio a agosto: 8:00 – 20:00
Septiembre a mayo: 9:00 – 19:00
Templo de Garni

A la salida comenzó a llover de forma copiosa, y de camino al cercano Templo de Garni recogimos a un chino que estaba, el pobre, empapado
Garni es un monumento único en Armenia: un templo pagano de estilo grecorromano construido en el siglo I d.C. y dedicado al dios Mitra. Rodeado de montañas, el templo se alza en un promontorio que domina el valle del río Azat, regalando vistas panorámicas impresionantes.
Se trata de un lugar muy turístico, alrededor de cuál ha crecido una gran población (siguiendo los estándares de lo que es Armenia). Y junto a él, se ha instalado todo un comercio de souvenirs y productos artesanales típicos locales. Aunque no merece la pena comprar en este lugar porque allí todo es bastante más caro.

El aparcamiento en el Templo de Garni nos costó 400 AMD (1€)
No tuvimos que pagar la entrada, ya que el acceso es gratuito para periodistas y personas con discapacidad acreditadas. Pero el coste de la misma es de 1.500 AMD (3,50€).
El Templo de Garni fue construido durante el reinado del rey Tiridates I, quien adoptó el cristianismo como religión oficial del Reino de Armenia en el año 301, después de lo cual Armenia se convirtió en el primer país en el mundo en declarar el cristianismo como su religión estatal. Aunque el templo se erigió en una época en que el cristianismo ya comenzaba a tomar fuerza en la región se dedicó al dios sol Mihr (Mithras en la tradición romana), que era una deidad de la mitología persa e iraní.

El Templo sigue el estilo arquitectónico típico de los templos griegos y romanos, con una estructura que presenta una serie de columnas dóricas, el estilo más antiguo de la arquitectura griega. El templo es de planta rectangular, con un pórtico de columnas que sostiene un techo de madera, aunque con el tiempo se ha reconstruido y se ha reforzado para preservarlo.
Está erigido sobre una plataforma de piedra, y su ubicación tiene una gran importancia estratégica y simbólica, ya que está en un alto que ofrece vistas espectaculares del cañón del río Azat, lo que podría haber tenido un valor tanto práctico como ceremonial.

El templo fue destruido parcialmente en 1679 durante un terremoto devastador, y estuvo en ruinas durante varios siglos. No obstante, a partir de 1969, fue restaurado y reconstruido por los soviéticos, utilizando las ruinas originales y la tecnología disponible en la época.
Garni es una joya de la herencia cultural armenia, ya que refleja el período en que Armenia estuvo influenciada por la cultura helenística y romana antes de la adopción del cristianismo. Su preservación es un testimonio de la mezcla de culturas que caracterizó a Armenia en la Antigüedad. Hoy en día, el templo no solo es una atracción turística importante, sino también un símbolo del patrimonio histórico y cultural del país.
No cabe duda de que el Templo de Garni es una rareza por aquellos lares, y supongo que en ello radica su interés. No voy a decir que no está chulo, porque mentiría, pero sin dudar, me quedo con los Monasterios armenios.
El Templo de Garni, ubicado en Armenia, suele estar abierto al público todos los días de 10:00 a 18:00 horas. Sin embargo, en verano, el horario de apertura se extiende hasta las 22:00 horas.
Sinfonía de Piedras

Desde el Templo de Garni cogimos el coche para llegar a la Sinfonía de Piedras, porque aunque habíamos leído que se puede llegar andando, hay otro acceso al final del pueblo con un aparcamiento y una casetilla donde se paga por la vista. Además, hay un trenecito que te lleva hasta la base de la gran pared; aunque el trayecto es bastante corto y nada costoso. Así que creo que no merece la pena, y además, yendo andando se puede ver mejor el puente medieval que se encuentra a un lado del camino.

La entrada cuesta 300 AMD (0,75€)
La sinfonía de piedras es una formación geológica que parece salida de otro mundo. Estas columnas basálticas hexagonales, formadas por la erosión y la actividad volcánica, recuerdan los tubos de un órgano gigante.

Nos sorprendió bastante lo concurrido del sitio pese a que lloviznaba y hacía frío ¡Había más gente que en Geghard! Lo que nos hizo pensar que la mayor parte de las excursiones visitan primero este lugar y que por ello encontramos más gente aquí, aunque el Monasterio nos había parecido mucho más interesante. En realidad, nos había parecido apasionante, incluso a la altura de decir que fue lo que más nos gustó de nuestro viaje a Armenia. Porque si Armenia es bonita, pero sólo tuviéramos que elegir uno sólo de todos sus lugares, elegiríamos el Monasterio de Geghard.

De allí, diría que a eso de las 12.00 de la mañana, emprendimos de nuevo camino hasta la siguiente parada de nuestra ruta en el Monasterio de Khor Virap.



8 comentarios
No me imaginaba que Armenia tenía tanta riqueza histórica, he disfrutado mucho con tu post. Un abrazo
Muchas gracias, Asun. Es un destino desconocido y sorprendente.
Un abrazo!!!
Interesante, espectacular y cuando se ha visitado será muy dificil de olvidar. Me encantan esos arcos. bueno todo lo que nos dejas. que bien se os ve.
Buen domingo.
Un abrazo.
Sí, sí, espectacular sobre todo. Muchas gracias, Laura.
Feliz domingo.
La verdad es que no me imaginaba que fuese tan bonito. Ha sido un placer conocerlo a traves de tu post. 😍 Feliz fin de semana Macarena 😘
Es precioso, Vicenta. Muchas gracias. Un fuerte abrazo!!!
Que viaje tan maravilloso, Macarena!
Me ha dejado sin habla la belleza del monasterio, con sus preciosas capillas excavadas en la roca. Las cruces talladas son de una ejecución exquisita.
Gracias por traernos esta preciosidad.
Un gran abrazo.
Querida Carmen,
El Monasterio de Geghard es la maravilla de Armenia, ya no sólo por su arquitectura, sino por la pureza que exhala. Me alegro que te guste porque es realmente único en el mundo.
Gracias a ti siempre. Un abrazo