El barrio de Eyüp es un barrio islámico: uno de los lugares más espirituales, tradicionales y ricos en historia de Estambul. Se trata de un barrio diferente a los del distrito centro, con una tradición islámica más acentuada y mucho más conservadora por su herencia histórica; de hecho, hubo un tiempo en el que estuvo vedado el acceso a los no musulmanes. Situado junto al Cuerno de Oro, en la parte europea de la ciudad, Eyüp es un destino popular tanto para locales como para visitantes, sobre todo por su mirador, desde donde se obtiene una de las mejores visiones del skyline de Estambul. Te contamos cómo llegar, qué ver y hacer, y la historia de dos figuras que dejaron su huella en este barrio: Eyüp Sultan y Pierre Loti.

Los lugares en donde no se ha amado ni se ha sufrido, no dejan en nosotros ningún recuerdo.
Cómo llegar al Barrio de Eyüp

Para llegar al barrio de Eyüp hay varias opciones:
Tranvía y ferry: Toma el tranvía T1 hasta Eminönü y luego un ferry por el Cuerno de Oro hasta Eyüp. Es una forma pintoresca de llegar, disfrutando de las vistas en el trayecto.
Tranvía con trasbordo: Otra opción –mi preferida- es llegar hasta Eminönü en el tranvía T1 y tomar allí el número T5 hasta la estación Eyüpsultan Teleferik.
Autobús: Desde Taksim o Eminönü, hay autobuses directos a Eyüp. Aunque yo no lo recomiendo por el denso tráfico de la ciudad.
Taxi o uber: Puedes usar servicios como Uber para un viaje más directo, aunque evidentemente es más caro.
Qué ver y hacer en Eyüp
Mezquita de Eyüp Sultan

La Mezquita de Eyüp Sultan es el corazón espiritual del barrio y uno de los lugares más sagrados de Turquía.

La mezquita se construyó en honor a Abu Ayyub al-Ansari, conocido en Turquía como Eyüp Sultan. Este destacado compañero y abanderado del profeta Mahoma (p. y b.) fue un fiel defensor del Islam y, según la tradición, participó en la primera expedición musulmana para conquistar Constantinopla en el siglo VII. Durante este intento, falleció cerca de las murallas de la ciudad, y sus restos fueron enterrados en el lugar en el que posteriormente se construyó la mezquita.

Cuando los otomanos, liderados por el sultán Mehmed II, conquistaron Constantinopla en 1453, quisieron conmemorar este lazo con el pasado islámico, construyendo una gran mezquita y un mausoleo en su honor. El lugar se convirtió rápidamente en un centro de peregrinación y devoción, ya que visitar la tumba de Eyüp Sultan se considera un acto espiritual importante para los musulmanes. Esta tradición persiste hasta hoy, y muchos peregrinos locales y extranjeros vienen a rezar y rendir homenaje en este sitio sagrado.

La arquitectura de la mezquita, construida inicialmente en estilo otomano clásico, es un reflejo de la elegancia y grandeza del Imperio Otomano. Ha sido restaurada varias veces, manteniendo sus detalles característicos, como sus altos minaretes, la cúpula central y los finos trabajos de caligrafía en el interior. Su patio principal está rodeado de arcadas, con fuentes de mármol utilizadas para las abluciones.

En el interior, el mausoleo de Eyüp Sultan, al que pueden acceder también los no musulmanes, es un punto de respeto y devoción, decorado con azulejos turquesa y dorados, además de textos en caligrafía árabe que representan versos del Corán. La tradición dice que los sultanes otomanos acudían a la mezquita de Eyüp Sultan para recibir la espada de Osman, un ritual simbólico de su coronación.

Cementerio de Eyüp

Situado en la colina que se extiende detrás de la mezquita, el cementerio de Eyüp es uno de los más antiguos de Estambul. Este cementerio alberga las tumbas de importantes figuras del Imperio Otomano, desde ministros hasta poetas y figuras culturales. Muchas de las lápidas están decoradas con inscripciones y símbolos islámicos.

A través del cementerio se puede subir hasta la Colina Pierre Loti, aunque la colina es muy empinada y lo mejor es desandar el camino y tomar el Teleférico – que también se puede pagar con la istanbulkart- hasta el Café de Pierre Loti y, si se quiere, hacer la bajada a través del camino que atraviesa el cementerio.

La llegada del teleférico además da pie para contemplar desde un mirador de cristal una bella perspectiva del Cuerno de Oro con los tres puentes que atraviesan el estrecho del Bósforo y las mezquitas en las colinas de Estambul.
Colina y Café Pierre Loti

Desde lo alto de la Colina Pierre Loti, puedes disfrutar de una de las vistas más impresionantes de Estambul. Esta colina, además de ser un lugar emblemático para disfrutar de la ciudad, lleva el nombre del escritor francés Pierre Loti. Julien Viaud, conocido por su seudónimo Pierre Loti, fue un novelista y oficial naval que quedó fascinado con Estambul cuando la visitó en el siglo XIX.

Pierre Loti se enamoró no solo de la ciudad, sino también de su cultura y gente, y pasó gran parte de su vida en este lugar. Su obra literaria, inspirada en la vida turca, reflejaba una profunda admiración y respeto hacia la cultura otomana. En su novela Aziyadé, Loti relató una historia de amor ambientada en Estambul, que le dio gran popularidad en Europa. Fue conocido como un “turco honorario” por los habitantes de Estambul y mantenía una conexión especial con este café, desde donde contemplaba las vistas del Cuerno de Oro.
Hoy, el Café Pierre Loti es un punto de referencia en Estambul, donde los visitantes pueden sentarse a tomar un té o un café turco y disfrutar del impresionante paisaje de Estambul, aunque dada la curiosidad que despierta, no es uno de los tantos lugares “low cost” que se pueden visitar en la ciudad.
Consejos finales para visitar Eyüp

Vestimenta adecuada: Al ser un barrio tradicional y lugar de peregrinación, es recomendable vestir con recato, especialmente en la mezquita. Las mujeres deben cubrirse la cabeza, los hombros y las piernas, y los hombres deben evitar pantalones cortos.
Visita en horarios tranquilos: La mezquita y la colina se disfrutan mejor temprano por la mañana o al final de la tarde, para evitar aglomeraciones. Además, dicen que el atardecer desde el Café Pierre Loti es uno de los mejores que pueden disfrutarse en Estambul porque transforma en doradas las azules aguas del Bósforo.
Fotografía: La colina Pierre Loti y el cementerio ofrecen vistas panorámicas espectaculares, ideales para la fotografía, sobre todo al atardecer.


8 comentarios
Un lugar precioso para visitar, me ha llamado la atencion el cementerio en la colina, es muy particular. Feliz semana
¡Es inmenso, Vicenta! Y, aunque por la ubicación del cementerio pudiera parecer que se trata de un lugar triste, nada más lejos de la realidad. Es un sitio precioso y lleno de vida.
Un besazo. Feliz semana.
Menudas vistas desde la colína!!! El cementerio así en la ladera me ha llamado mucho la atención, no es el típico cementerio. Un abrazo
Las vistas son impresionantes. Es un lugar muy bello. Además, no es el típico barrio turístico; así que resulta muy interesante.
Un beso, Asun.
Me ha gustado veros. Impresinante la vista desde la colina. También me gusta la decoración con azulejos del mausoleo. Gracias por compartir los viajes.
Buena semana.
Un abrazo.
Gracias a ti, Laura. Muchas gracias. Un fuerte abrazo.
¡Qué bien se os ve, paraje, en esa primera foto!
La verdad es que me ha llamado mucho la atención el Cementerio en colina, no había visto (ni oído hablar) de nada parecido. Es muy curioso.
Desde luego que las vistas desde el Café Pierre Loti son espectaculares. ¿Ese cartel (pegado al árbol) , que no logro ver bien, dice que no se puede llevar helados, comida o refrescos? Entiendo que muchas personas llegan al lugar y sacan de sus mochilas el aprovisionamiento. ¿es ese el motivo? que se consuman artículos del propio Café.
Gracias, Macarena.
Un besote enorme, amiga.
Holaaaaaaaa
Muchas gracias por los piropos, amiga. Tú ya sabes que yo con «mi Yayo» y en cualquier otra ciudad que no sea la mía, son más feliz que una perdiz. Jjijijijij
Sí, sí, lo del cementerio es muy curioso porque realmente las tumbas están completamente verticales. Y, sí, es lo que dices. Como el mirador del café es un lugar privilegiado y los precios son más elevados que otros lugares, la gente se llevaba su merienda; así que han tenido que ponerle coto, al fin y al cabo, el terreno es del café y el servicio y las mesas también.
Un gran beso, Nélida.