La Cisterna Basílica es uno de los sitios más bellos de Estambul. Su magia puede que resida en el hecho de que no se trata de un lugar tan conocido como Santa Sofía o la Mezquita Azul, o quizás en su magnífico estado de conservación; puede incluso que en el exquisito gusto con el que ha sido iluminada. Pero lo que está claro, es que ningún visitante espera encontrarse tanta belleza en un lugar bajo tierra en el corazón mismo de la ciudad.
La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.
Este vasto depósito subterráneo, construido por el emperador bizantino Justiniano I (527-565), fue conocido popularmente como el «Palacio de la Basílica» debido a las numerosas columnas de mármol que emergen del agua. Se le llama «Cisterna Basílica» porque fue construida en el lugar donde antes se encontraba la Basílica de Stoa.

Con una capacidad para 80.000 toneladas de agua, la Cisterna Basílica es la más grande de Estambul y destaca por tener más elementos arquitectónicos reutilizados que otras estructuras similares. Ocupa un área de unos 10.000 m² y sus dimensiones son 140 metros de largo por 70 metros de ancho.

De acuerdo con textos históricos, durante siglos la cisterna suministró agua al Gran Palacio y a otras construcciones importantes de la ciudad, a través de acueductos que captaban agua de ríos y lluvia, incluyendo la Línea de Transmisión de Adriano.

En su interior, hay 336 columnas de 9 metros de altura distribuidas en 12 filas de 28 columnas cada una, separadas por 4,80 metros entre sí. La mayoría de estas columnas están hechas de diferentes tipos de mármol, y algunas están compuestas de una sola pieza, mientras que otras tienen dos partes.

Los capiteles de las columnas varían en estilo, con algunos mostrando el diseño «corintio», mientras que otros son más sencillos. Aunque la mayoría de las columnas son cilíndricas, algunas tienen formas angulares o acanaladas. Las paredes y el suelo fueron impermeabilizados con una gruesa capa de mortero.

Tras la conquista de Estambul en 1453, la cisterna continuó usándose para abastecer de agua al Palacio de Topkapi, y con el tiempo, también fue utilizada por los residentes locales a medida que se desarrollaba la ciudad.

Durante el Imperio Otomano, la cisterna fue restaurada en varias ocasiones. En la década de 1950, algunas columnas dañadas fueron reforzadas con hormigón para evitar su colapso. Durante la restauración de 1985-1987, se descubrieron dos bloques con relieves de la cabeza de Medusa, que hoy en día son uno de los principales atractivos del lugar.

Estas cabezas, ubicadas como bases de columnas, están colocadas en posición invertida o de lado, lo que ha dado lugar a varias leyendas sobre Medusa, un personaje mitológico que podía convertir en piedra a quienes la miraran.

Tras su restauración en 1987, la Cisterna Basílica fue inaugurada como museo y desde entonces ha sido escenario de importantes eventos culturales, tanto a nivel nacional como internacional. Este enigmático lugar ha recibido la visita de personalidades destacadas como el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el primer ministro de los Países Bajos, Wim Kok, el exministro de Asuntos Exteriores de Italia, Lamberto Dini, y otros líderes mundiales.

Después de someterse a la mayor restauración en su historia, reabrió al público el 22 de julio de 2022. Hoy en día, este espacio único sigue atrayendo visitantes gracias a su innovador enfoque museístico, que incluye exposiciones temporales, muestras de arte contemporáneo y eventos culturales.

Asimismo, ha servido como escenario de películas de éxito como «Inferno» de Tom Hans, basada en la novela de Dan Brown; o «Desde Rusia con Amor», de James Bond.
Otras Cisternas de Estambul

La Cisterna Basílica, o Yerebatan Sarnıcı en turco, no es la única cisterna de Estambul, aunque sí la más grande. Muy cerca de ésta se encuentra la Cisterna de Binbirdirek, Binbirdirek Sarnici, Cisterna de Philoxenos o Cisterna de las mil columnas, del siglo IV, que también se puede visitar y está menos concurrida, dicen (porque yo cuando fui no sufrí las colas que cuentan que hay en todas partes).

Y es que en Estambul se dice que hubo más de 60 cisternas. Entre las que aún son visitables están también la Cisterna de Teodosio (Serefiye) y la Cisterna Antik o cisterna de Beyazit, que hoy día alberga un restaurante.
Información para visitar la Cisterna Basílica

Dónde se encuentra la Cisterna Basílica
La Cisterna Basílica se encuentra en el Barrio de Sultahnamet, tras la Basílica de Santa Sofía, en Yerebatan caddesi, 2.
Para llegar en tranvía, hay que coger la línea T1 y para en la estación de Sultanahmet.

Horario de apertura de la Cisterna Basílica
Este lugar abre todos los días de la semana de 9:00 a 23:50 horas. Y como nosotros pudimos comprobar, hay un receso de 18:00 a 19:30, así que a esa hora no se puede acceder.

Precio de la entrada a la Cisterna Basílica
El precio de las entradas para visitar las atracciones de Turquía no para de incrementarse a ritmos vertiginosos.
A finales de 2024, la entrada para extranjeros cuesta 800 TL (21,50€) – Entradas de 9:00 a 18:30 – y 1.300 TL (34,70€) – Entradas de 19:30 a 23:50 horas-.
Los niños menores de 8 años y los discapacitados no pagan entrada
La Cisterna no pertenece al Ministerio de Cultura, por lo que no es válido el Museum Pass.
Para no hacer colas, que en temporada alta pueden ser incluso de horas, es posible adquirir las entradas on line, aunque en ese caso, cuestan 990 TL (26,60 €)


6 comentarios
Es una excelente información, mi querida Macarena.
La Basílica cisterna es espectacular y de gran belleza.
Me ha encantado conocerla a través de este estupendo reportaje fotográfico.
Gracias por tanto.
Un abrazo muy fuerte.
Es muy bonita, Carmen. Me alegro que te haya gustado; a mí me entusiasmó la visita.
Un besazo
Es preciosa y la iluminación aun la hacen mas bella. Un beso
Sí, sí, Vicenta. La iluminación es super acertada.
Un beso!!!!
Guauuu, qué maravilla. Este lugar me parece impresionante, aquí sí estaría yo mis buenos minutos visitándola.
El juego de luces recrea un efecto muy chulo.
Me maravilla esta arquitectura, esos pilares que muchas veces son de una sola pieza. Curioso lo de las Medusas en la base de esas columnas, con su significado.
Se nota en tu cara el momento triste por el que estabas pasando. Y eso dice mucho de ti, que hicieras el viaje a pesar de todo y con la intencionalidad que le diste.
Un abrazo bien apretado para ti.
Besos.
Bueno, Nélida, estuve y eso fue lo importante.
La Cisterna Basílica fue de los lugares que más me gustaron de la ciudad, o lo que más. Me pareció fascinante por lo que precisamente has señalado tú: el juego de luces hace del lugar un sitio mágico. Es cierto que los lugares subterráneos siempre me llaman la atención -recuerdo la Cisterna gótica de el Jadida en Marruecos-, pero creo que este lugar sin las luces, sería distinto.
Yo también me quedé allí mucho rato deambulando y dando vueltas una y otra vez por cada una de sus pasarelas jajajajjaja
Un beso gigante