Meknes (I)

10
1180

Meknes, o Mequinez, situada a media hora de Fes y dos de Rabat, es la menos turística de las Cuatro Ciudades Imperiales. Más tranquila y poco atestada de turistas, es quizás, por ello, diferente.Ligada estrechamente con la historia del Sultán Moulay Ismail, se convirtió en una ciudad monumental prácticamente de la nada. Llamada la “Versalles Marroquí”, sus murallas defensivas la diferencian del resto de ciudades del país, y forma parte de la Lista UNESCO de Lugares Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

 

Bab el Mansour - Meknes
Bab el Mansour – Meknes

Llegamos a Meknes a media tarde y decidimos buscar el Hotel, situado en la parte nueva de la ciudad, para poder cambiarnos la ropa mojada con el chaparrón de Volubilis. Después de eso, bajamos en coche a dar una vuelta por el centro. No llovía.

Mellah de Meknes
Mellah de Meknes

Además de su interés arquitectónico, de estilo hispano-árabe, Meknes posee la particularidad de ser la primera gran obra de la dinastía alauita. Detrás de sus altos muros defensivos, atravesados por nueve puertas monumentales, se encuentran veinticinco mezquitas, diez baños, palacios, graneros, fondouks y caballerizas.

Recinto amurallado de Meknes
Recinto amurallado de Meknes

Para empezar, decidimos hacer un gran recorrido en coche en torno a las murallas –hay más de 40 kilómetros-. A diferencia de las otras ciudades Imperiales en las que preceptivamente hay que dejar el coche aparcado para recorrerlas a pie; en Meknes, es posible adentrarse en coche por las calles de la ciudad Imperial, lo que permite hacerse una idea de la magnitud de la obra de Moulay Ismail.

Murallas defensivas de Meknes
Murallas defensivas de Meknes

Este sultán alauita, llevó a la ciudad de Meknes a su máximo esplendor, estableciendo allí la capital, durante los 55 años que duró su mandato. Contemporáneo de Luis XVI de Francia, el Rey Sol, embelleció Meknes dotándola de murallas, puertas monumentales – de hecho, se dice que Bab el Mansour es la más bella del mundo-, jardines, estanques, … cuyo resultado es el de una de las ciudades más bellas de Marruecos.

Murallas de los graneros reales
Murallas de los graneros reales

Pero si los monumentos y las murallas de Meknes hablaran, podrían contar el capítulo más sangriento de la ciudad bajo el poder del sultán Moulay Ismail: decapitaciones, esclavos, concubinas, siervos e inmensos ejércitos de esclavos cristianos.

Plaza el Hedim en Meknes
Plaza el Hedim en Meknes
Plaza el Hedim en Meknes

Ismail Ibn Sharif, “el Rey Guerrero”, tras suceder a su hermano en el trono –tras no poder recuperarse de sus heridas después de una caída de un caballo- encontró un país debilitado por las luchas tribales. Trasladó la capital de Fes a Meknes y ordenó rodear de murallas la ciudad y construir un gran palacio sirviéndose de una legión de más de 25.000 esclavos provenientes de asaltos piratas a barcos europeos. Reunificó las tribus de Marruecos y expulsó a los extranjeros asentados en la costa. Para ello, se sirvió del temible ejército de la “Guardia Negra”, compuesto por más de 100.000 esclavos sudaneses. Ismail fue más temido que querido y se le recuerda como uno de los reyes más sanguinarios de la historia de Marruecos.

 

Murallas Ciudad Imperial de Meknes
Murallas Ciudad Imperial de Meknes

La Ciudad Imperial de Meknes fue concebida como fortaleza. Para ello, se construyeron cuatro líneas defensivas con murallas dentro de las cuales se ubicaban 24 palacios reales, las mezquitas, los cuarteles, los establos y los jardines. Se dice que la arquitectura de la ciudad desciende de la “Ciudad Redonda” de Bagdad o de la “Ciudad Prohibida” de Pekín, ya que no se trata de ciudades fortificadas para defender a sus habitantes, sino de palacios fortificados para defender al monarca.

Puerta del Palacio Real de Meknes
Puerta del Palacio Real de Meknes

Como dedicaríamos parte del día siguiente a recorrer la zona más céntrica de Meknes y, puesto que en ocasiones anteriores habíamos visto las caballerizas y el Mausoleo de Moulay Ismail, decidimos recorrer en coche el perímetro de las murallas, haciendo paradas. Aparcar no es difícil.

Murallas Ciudad Imperial de Meknes
Murallas Ciudad Imperial de Meknes

Si bien es cierto que partiendo de la place El Hedim es fácil visitar lo más importante de Meknes, si se va en coche –o bien contratando un taxi- es bueno dar una vuelta para hacerse a la idea de las dimensiones de la ciudad y ver la estructura del recinto amurallado. Al acceder a la parte antigua de la ciudad, el visitante encuentra carteles informativos, que le guían en su ruta. Así, pasamos por la animada Plaza “El Hedim” y Bab el Mansour, el Mausoleo de Moulay Ismail, el Palacio Real, el estanque de Aguedal, la antigua Mellah o la bonita puerta del Bab el Khemis.

Plaza el Hedim
Plaza el Hedim

Entre la Ciudad Imperial y la Medina se encuentra la Plaza El Hedim, un espacio grande y con mucha animación al atardecer que da acceso a la medina y a un mercado de verdura, carne y dulces. Justo enfrente, se encuentra la puerta Bab el Mansour, así llamada en honor a su arquitecto, un cristiano converso que la decoró por completo con diminutos fragmentos de cerámica vidriada verde y blanca, que brilla con la luz del sol.

Bab el Mansour - Meknes
Bab el Mansour – Meknes
Bab el Mansour - Meknes
Bab el Mansour – Meknes

No muy lejos, se encuentran las ruinas de los establos, cuarteles y graneros en donde se alojaba la “Guardia Negra” y se guardaba el grano para alimentarlos. Durante toda su vida, Moulay Ismail estuvo obsesionado con la posibilidad de un asedio, y una de sus prioridades fue prevenir tal eventualidad; de hecho, con la capacidad de los graneros que mandó construir, podría haber alimentado a todos los habitantes de la ciudad de Meknes durante 20 años. En el exterior se encuentra el estanque Aguedal que estaba destinado a suministrar agua a toda la ciudad en caso de emergencia.

Ruinas de los Estables, Cuarteles y Graneros
Ruinas de los Establos, Cuarteles y Graneros

En dirección opuesta y, pasando de nuevo por Bab el Mansour, se accede a la Mellah, que en su día albergó a una población de más de 30.000 judíos y a la puerta Bab el Khemis. También en coche se accede al patio del Palacio Real.

Estanque Aguedal
Estanque Aguedal
Estanque Aguedal

Comenzaba a anochecer y, de nuevo… la lluvia. Hoy el día había sido largo; así que compramos un take away y volvimos al hotel.

Si te ha gustado... ¡comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print
Email this to someone
email
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Google+
Google+

10 Comentarios

  1. Meknes me encantó, fue de los sitios que más me gustaron, y además hasta me traje un precioso camello de damasquinado que luce precioso en mi dormitorio. Hoy no me extiendo mucho con el comentario, querida Macarena, porque con esto de estar de obras cada vez tengo menos tiempo y cuando entro aquí es a toda prisa, ni siquiera he podido terminar un poema nuevo que empecé hace días. Aprovecho a compartir hoy que puedo también, que no siempre podré. Besos y muy feliz semanita :-))

  2. Hola Mayte!
    No te preocupes, todos hemos estado de obras alguna vez.
    ¿Ves? Coincidimos en muchas cosas. Meknes es de mis ciudades preferidas por bella y tranquila.
    Un año estuve cuando la peregrinación de los Aisauas. Ponen una feria y un gran mercado. Fue de divertido. A ver si te animas un años.
    Espero que te relajes en breve.
    Muchas gracias por compartir la entrada. Sé que andas escasa de tiempo.
    Muchos besos

  3. Según la historia de este gran sultan Moulay Isamail, tuvo el gobierno más duradero de Marruecos, también el más sanguinario y en cuanto a su descendencia le atribuyen ser padre de miles de niños ¡qué máquina engendradora tuvo que ser! je,je,je,je

    También he observado que la lluvia no fue tan fuete como en Volúbilis pero que algo de agua os cayó también en Meknes, preciosa e impresionante ciudad rodeada de murallas.

    Las fotografías también me han gustado mucho porque no podría imaginar la arquitectura tan bella de estas puertas de la medina y ese gran mercado de verdura, carne y dulce.

    Gracias, Macarena, como siempre por mostrarnos la historia y los lugares tan pintorescos de Marruecos.
    ¡Un abrazo!

  4. Gracias a ti Estrella.
    A Moulay Ismail también se le conoce por ser el Rey marroquí que quiso casarse con una princesa francesa. La verdad que es alucinante la historia de este sultán. Personalmente, la parte que más me llama la atención de su biografía es el hecho de hacerse acompañar de "La Guardia Negra" formada por guerreros sudaneses, por no decir la esclavitud a la que sometió a millares de infieles.
    Tuvo que ser una pesadilla no estar en su bando!!!
    Un beso Estrella.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here