La Iglesia de Boyana. El día que pasé por ser alemana

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Iglesia de Boyana

La Iglesia de Boyana, en Sofía, es famosa por sus frescos medievales y fue inscrita en la Lista de Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1979.

La primera impresión al ver la pequeña construcción rodeada de un muro en un pequeño bosque alejada del centro de la capital es la de encontrar una construcción de piedra y ladrillo visto sin mucho encanto, salvo por el magnífico entorno en la que se encuentra ubicada. Sin embargo Boyana, al igual que las Iglesias de Arbanasi, esconde un magnífico tesoro pictórico en su interior.

Patrimonio de la Humanidad en Bulgaria
La Iglesia de Boyana entre secuoyas gigantes

Lo que hace especial a esta pequeña iglesia son los frescos de 1259 que inundan sus paredes y que han sido considerados únicos por su color, por la complejidad piscológica de su composición y distribución, y porque logran reflejar las tradiciones del siglo XIII de la Escuela Pictórica de Turnovo. De hecho, Boyana es el único y más impresionante monumento totalmente conservado de la Escuela de Pintura de Turnovo del siglo XIII.

Frescos medievales Bulgaria
Interior de la Iglesia de Boyana

En la Iglesia Boyana los frescos muestran los logros de la cultura medieval búlgara. La mayoría de las más de 240 figuras representadas aquí exponen individualidad, visión psicológica notable y vitalidad.

El caso es que en Boyana existen dos capas de frescos. De la primera, de los siglos XI y XII, sólo se han conservado fragmentos. Mientras que la segunda capa fue pintada sobre la anterior por un grupo de artistas desconocidos.

Qué ver en Sofía
Segunda Planta de la Iglesia de Boyana

La Iglesia de Boyana también se conoce como Iglesia de San Nicolás y San Pantaleón porque la vida de San Nicolás se representa en 18 composiciones; aunque la Iglesia también exhibe murales de Cristo Pantócrator, ángeles, los cuatro evangelistas, la Virgen entronizada y la Anunciación junto con un conjunto importantes de escenas del Nuevo Testamento. Pero además, están representados los retratos del donante: Sebastokrator Kaloyan y su esposa Desislava, el zar búlgaro Constantin-Asen Tikh y la zarisa Irina, así como la primera imagen conocida del búlgaro San Juan de Rila.

Escuela Pictórica de Turnovo
Sebastokrator Kaloyan y su esposa Desislava

Este edificio pertenece al tipo de iglesia de tumbas de dos pisos que consisten en un sepulcro familiar en la planta baja con una bóveda semicilíndrica y una capilla familiar en el piso superior idéntica en diseño a la iglesia oriental.

Iglesia de tumbas de dos pisos
Plano de planta de la Iglesia de Boyana

La restauración de la Iglesia de Boyana comenzó a principios del siglo XX, pero no fue hasta 2008 cuando dicha restauración terminó por completarse.

En el exterior de la iglesia, se pueden ver tres secuoyas de principios del siglo XX y junto al templo, se encuentra la tumba de Eleonora, esposa del zar Fernando I, que comprendía la importancia de los frescos e hizo mucho para conservarlos. La fuente del jardín fue construida por un orfebre de Sofía en 1882 quién la hizo para “su propia curación espiritual” según dice el donante del templo.

Cultura Medieval Búlgara
Tumba de Eleonora, esposa del zar Fernando I

La visita al interior la Iglesia de Boyana en realidad no dura más de 10 ó 12 minutos. Sus dimensiones son reducidas y las visitas son guiadas en grupos de 8 a 10 personas. Así que tampoco hay que esperar poder quedarse en estado contemplativo todo el tiempo que uno quiere. Es más bien como enjuagar una prenda: entrar, verse lo que se tiene que ver y “pa fuera”. Pero doy mi palabra que merece muchísimo la pena el lío que se monta para acceder al interior.

El día que pasé por ser alemana

Pese a que la Iglesia de Boyana está en el camino al Monasterio de Rila, nosotros, tal y como habíamos planificado la ruta, la dejamos para el último día antes de coger nuestro vuelo de vuelta a España. Además, decidimos ir temprano: total, no habíamos encontrado casi turismo en el país.

Iglesia de San Nicolás y San Pantaleón
Visitantes de la Iglesia de Boyana

Pero cuando llegamos al interior del recinto y nos acercamos a la taquilla, que se encuentra justo en frente de la Iglesia, había montado allí un guirigay de mil pares.

Delante de nosotros había un numeroso grupo de españoles haciendo grupos de para pagar las entradas –porque las entradas cuestan distinto si se adquieren por grupos-. Claro que, la organización no era silenciosa: Que si dame, que si yo te doy, dónde está no sé quién, aquí falta dinero,…

Esperamos pacientemente nuestro turno y, cuando llegamos a la taquilla, nos dicen que no, que imposible. Que si no hemos reservado entrada previamente, es imposible que entremos porque está todo ocupado ¡Menuda decepción!

Hablamos con los taquilleros, muy poco amables por cierto, y lo máximo que conseguimos fue que nos anotaran los tres nombres en una libreta arrugada para ver si alguna persona del grupo de las 13:30 fallaba. Eran las 9 de la mañana.

Así que, resignada, les dije a Yayo y a Macarena que me iba a acercar a la Iglesia al menos para ver la puertecita de acceso que está agujereada por bayonetas y a ver la tumba de Eleonora.

Pero, al llegar a la puerta, los españoles estaban hablando de que alguien había pagado una entrada de más porque los grupos no cuadraban y faltaba una persona para cuadrar las visitas. Así que yo, ni corta ni perezosa, me acerqué a ellos y les dije que, si no les importaba, les pagaba la entrada para que entrara Macarena.

Como la entrada se la tenía que abonar a la guía y le dije que era para la niña, con toda la piedad que los amantes del arte suelen desprender frente a los que, también siéndolo, no podemos admirar la belleza de una obra, me preguntó si yo no iba a entrar. Pero claro, yo le comenté que no tenía posibilidad porque no habíamos reservado y que prefería que fuera mi hija la que disfrutara de aquella obra de arte única.

Mientas yo esperaba con Macarena, la guía –búlgara e hispanohablante- se marchó cerca de la puerta y, a los cinco minutos volvió y me susurró al oído: “He hablado con la guía de alemán y he conseguido, como son menos, que entres con ellos. Ahora bien, la visita guiada es en alemán y yo les he dicho que tú entiendes el idioma”. Jajajajajaja ¿Cómo?

De dos empujones y sin ni siquiera pagar la entrada, me plantó al lado del grupo de alemanes, todos blanquitos y de cara rosada con unos ojos azul brillante. Al más bajito yo le llegaba por la cintura y, estando allí, se me acercó uno de ellos y me dio la mano diciéndome lo que sólo sabe Dios que me dijo. Así que yo, le dije “Ya, ya” y luego le dije “Danke” jajajajajajaja. Así que lo mismo me dijo que sabía que yo no sabía ni papa de alemán y yo le dije que sí ¡Y encima le di las gracias! ¡Ay qué apuro! Yo sólo quería que nadie me hablara.

No me había dado tiempo a contarles a Yayo y a Macarena la historia, cuando la pequeña puerta se abrió y las grandes moles alemanas me empujaron hacia el interior.

En el nártex había un perchero en el que colgar bolsos y mochilas, y bajo la estricta mirada de un supervisor para que no se hagan fotografías en el interior, comenzó la visita… en alemán.

Como yo era la bajita del grupo, me colocaron delante, así que la guía, que hablaba y hablaba con un puntero en la mano. Sólo me miraba a mí –o a mí me daba esa impresión- y, claro, yo asentía con la cabeza y decía “ya, ya” ¡Qué vergüenza! Mientras los demás miembros del grupo sí que comentaban entre ellos y hasta hacían preguntas.

Estaba yo tan preocupada porque descubrieran el engaño y se liara un cipote que, para qué voy a mentir, entre lo pequeña que es la Iglesia, lo altos que eran los alemanes, la guía mirándome inquisitorialmente y la cantidad de frescos que había, no pude disfrutar del interior lo que me hubiera gustado. Pero lo poco que me llevé en mis retinas, ciertamente me impresionó.

Una vez fuera, esperé a que Macarena terminara su visita mientras le contaba a Yayo, que estaba estupefacto, qué era lo que había pasado.

Cómo visitar la Iglesia de Boyana
Enterramientos en el exterior

Disfruté más el interior y los frescos de Boyana a través de los ojos de Macarena y por todo lo que me contó al salir. Me hizo más feliz aún que cuando estuve dentro y, además, cómo son los adolescentes, se había atrevido a tomar de manera furtiva las imágenes que ilustran esta entrada.

Reserva previa Iglesia de Boyana

Por todo ello, la única recomendación que os puedo dar de esta experiencia es que reservéis vuestra visita antes de plantaros en la Iglesia de Boyana porque los visitantes individuales y los viajes grupales reservados con anticipación son prioritarios. Se aceptan solicitudes de reserva de lunes a viernes de 10 a.m. a 5 p.m.

Para reservar, se puede enviar también un correo a boyanachurch@abv.bg o llamar a los teléfonos

Tel .: +359 2 959 0939

GSM: +359 879 456 635

Horario de visita a la Iglesia de Boyana

La Iglesia de Boyana abre todos los días de lunes a domingo

Del 1 de abril al 31 de octubre

9.30 am – 6.00 pm (Venta de entradas hasta las 5.30 pm)

Del 1 de noviembre al 31 de marzo

9.00 am – 5.30 pm (Venta de entradas hasta las 5.00 pm)

Precio de las visitas a la Iglesia de Boyana

Visitas individuales:

Adulto – 10.00 BNG

Estudiantes – 2.00 BNG

Visitas grupales:

Grupos de 10 o más adultos: 7.00 BNG por persona

Grupos de 10 o más estudiantes – 1.00 BNG por estudiante

Guías de turismo:

Búlgaro – 5.00 BNG

Idioma extranjero – 10.00 BNG

Búlgaro con interpretación en un idioma extranjero – 6.00 BNG

Entrada gratis:

Personas discapacitadas y sus asistentes.

Niños menores de edad escolar.

Todos los últimos lunes del mes después de las 15:00 horas

Cómo llegar a la Iglesia de Boyana

Aunque nosotros fuimos en coche, podéis coger el tranvía 5 y bajar en el Boulevard Tsar Boris III (cruce con el Boulevard Aleksandar S. Pushkin). Allí, hay que coger el autobús 107 hasta la última parada. También se puede tomar el autobús 64.

14 COMENTARIOS

  1. Mmmmm muy interesante la visita. Por mi parte seguro que iba pero con estos y en un día, a ver qué podemos hacer…
    He visto una pequeña ruta de 2 horas desde esta iglesia hasta una cascada pero igual, no creo que podamos.
    Me habría pasado lo mismo en la iglesia que ya sabes que soy de talla mini jeje Besoteeeeees

    • Yo creo, Alex, que igual lo mejor es que, cuando visites el Monasterio de Rila, hagáis una ruta, que se hace en tres o cuatro horas, por los siete lagos de Rila. No sé…
      Y en la Iglesia… alemán también. Jejejejejeje
      Besotes

  2. Ay ay que risa!!! jajajaja Pero de verdad que te pasan cosas increíbles jajajaja. De verdad que me tienes que hacer caso y escribir un libro sobre anécdotas viajeras. Yo lo compro fijo 🙂
    Estupendo el post como siempre
    Un abrazo
    Alicia

  3. Jajaja que bueno!!! A mi me pasó en Grecia en un museo, mientras a todos mis compañeros los retuvieron para revisar las mochilas y bolsos yo pude pasar tan ricamente sin mirarme nada y luego me enteré de que habían supuesto que yo era la guía griega del grupo, jajaja. Un beso

  4. Aparte de la belleza extraordinaria de esta pequeña iglesia de Boyana, que gracias a la pericia de Macarena hija con su cámara puedo ahora disfrutar, lo cierto es que me he divertido mucho conociendo las anécdotas de esta visita, puesto que ya veo lo complicado que te resultó a ti, Macarena, poder entrar a su interior… ¡Uff, madre mía, la que se te lió y encima en primera fila con la guía alemana delante y tú calladita todo el tiempo! No quiero imaginarme el apuro que debiste pasar con lo de hacerte pasar por «alena» XD!!!
    Me ha llamado mucho la atención el buen estado de conservación de la tumba de la mujer del zar, Fernando I, me refiero a Eleonora. Tal vez el pueblo la tuvo mucha estima o después ha ido aumentando su leyenda.
    Muchas gracias por tan estupendo recorrido turístico y encima sin moverme de casa.
    Besitos.

    • Eleonora, Estrella, tiene una historia apasionante. El zar Fernando primero estaba viudo y era, al parecer, bisexual. Así que se concertó un matrimonio de conveniencia con esta noble que ya tenía más de 40 años. Sin embargo, los fiestones del zar y la corrección con la que, frente a esta situación, la zarina ejerció su papel, llegaron a convertirla en una dirigente amada por su pueblo que llegó a eclipsar la figura de su marido.
      Un besote

  5. ¡Qué bueno, Macarena! De verdad es que me has sacado una carcajada imaginándote entre esos germanos y esgrimiendo tu «danke» y tu «ya», desde luego que es de esas anécdotas que uno busca en un viaje, esos momentos inesperados en el que todo parece entrar en el absurdo. Gracias, por compartir este momento y a tu hija por sacar esas fotos de esos impresionantes frescos. Un abrazo!!

  6. Muy bonita y como dice David se suelta la carcajada al imaginarte entre los alemanes y la guía dedicandote la leccion, y tú con danke y ja, muy divertido y entiendo que no lo disfrutaras tanto por el apuro.
    Anotado queda que es importante hacer la reserva con antelación.
    Un beso enorme

    • El caso, Conxita, es que yo no pedí nada. Yo di por hecho que no se podía y ya está. Así que toda esta situación sobrevenida me tenía «apocadita». De hecho, cuando abrieron la puerta para salir, huí como los perrillos a los que encierran en una jaula jajajajjaja ¡Por si acaso alguien me hablaba de nuevo!
      Un besito

  7. Que envídia Macarena, ya sabes lo que le gustan a Norte esas iglesias,… y esas pinturas,… y lo bien conservadas que parecen,… lástima que no hayas podido disfrutar plenamente de la visita, pero en todo caso fíjate que tendrás un recuerdo inolvidable de ella.
    Saludos,

    • A Norte le hubiera encantado, tanto por la pequeña iglesia, como por los frescos y la vegetación del entorno; aunque ¡No creas! hay tanto Patrimonio en Bulgaria que si Norte tuviera que quedarse con un solo lugar, lo tendría dificilísimo.
      Un abrazo!!!!!

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