El Castillo de Pelisor

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El Castillo de Pelisor

El Castillo de Pelisor es un pequeño palacio ubicado en los terrenos del Castillo de Peles construido entre 1899 y 1902 a petición del monarca Carlos I para servir como residencia de los príncipes herederos, Fernando y María.

Qué ver en Sinaia
Bello tejado típico transilvano

El Castillo es bastante más pequeño que el “Gran Palacio” y, aunque son muchos quienes se acercan hasta su puerta para fotografiar la fachada tras haber visitado Peles, son pocos los que acceden al interior, o bien por falta de tiempo, o bien porque hay que pagar una nueva entrada y la visita de ambos castillo se encarece un poco. La pregunta es si visitar este pequeño palacio.

El Castillo de Pelisor: La residencia de los príncipes herederos

Castelul Pelișor
Entrada al Castillo de Pelisor

Cierto es que el Castillo de Peles posee una arquitectura impresionante y un interior ostentoso y lleno de lujos. En comparación, Pelisor más bien parece una casa de campo a su lado, con un interior muy diferente, más al estilo de una gran residencia aristocrática que a un palacio en el que realizar recepciones.

Residencia Real de los príncipes Ferdinand y Maria
Fachada del Castillo de Pelisor

Dicen que la decoración es obra del espíritu de la Reina María, apodada “la Reina Artista”, una de las grandes personalidades que llegó a entender el sentido del art-nouveau de la época, adoptando su personalidad a través de nuevas características bizantinas y especialmente célticas. Así nacieron interiores como “El Dormitorio de Oro, “La Capilla” y “La Habitación de Oro” que son únicos en el mundo.

Art nouveau Rumanía
Moderno y acogedor comedor

Las habitaciones más llamativas del interior son el vestíbulo de honor, el despacho del Rey Fernando, la capilla, el dormitorio de oro, el despacho de la Reina María y la habitación de oro. Aunque la “casona” destaca por la funcionalidad de sus espacios y su mobiliario, así como por la sencillez de los armarios empotrados, los baños y las salas de estar y juegos para los niños – el matrimonio tuvo 6-.

Horario de visita Castillo de Pelisor
Uno de los comedores

Dicen que el castillo de Pelisor revela, a través de su decoración interior, la personalidad romántica, misteriosa, atrevida, promotora de un arte nuevo e inusual de la reina María y, por ello, este lugar se revela como exclusivo.

Decoración funcional del Castillo de Pelisor
Una de las salas de estar

Visitar el Castillo de Pelisor, debido a la circunstancia de que son muchos menos los visitantes que en el Castillo de Peles, es casi más real y cómodo, ya que uno puede moverse casi de manera libre a lo largo de toda la casa sin las presiones de las cuidadoras sobre la prohibición de hacer fotografías o la imposibilidad de volver sobre tus propios pasos.

Curiosidades sobre el Castillo de Pelisor
Dormitorio

Datos Prácticos sobre el Castillo de Pelisor

Las entradas para visitar el Castillo de Pelisor se compran en la taquilla que hay en el acceso a esta villa y no en las del Castillo de Peles.

Los primeros Reyes de Rumanía
Interior del Castillo de Pelisor

Horario de Visita

Miércoles a domingo: 9:00 – 17:00

La última entrada se realiza a las 16:15.

La taquilla cierra a las 16:10.

Todos los días, entre las  13:00 y las 13:30, se hace un descanso para desinfectar las superficies y ventilar los espacios.

Lunes: cerrado

Martes : cerrado

Entradas Castillo de Pelisor

Adultos – 20 lei (4€)

Jubilados – 10 lei (2€)

Alumnos, estudiantes – 5 lei (1€)

Euro Card <26 – 5 lei El (1€)

Bonus Track: Vila Floare de Colt y nuestra gran experiencia rumana

Dormir en Sinaia no es precisamente barato en comparación con el resto de lugares de Rumanía, donde los precios son realmente asequibles. El hecho de que Sinaia sea una Estación de Montaña contribuye a ello, ya que es una de las pocas poblaciones en la que existen hoteles como tal.

Dónde dormir en Sinaia
Pensiunea Vila Floare de Colt

Nosotros reservamos una “pensiunea” al estilo del resto de lugares en los que habíamos dormido anteriormente. Se llamaba Vila Floare de Colt, y su dueña, Lucía.

Estaba ubicada en una cuesta muy empinada en el camino del Monasterio de Sinaia a la subida a los Montes Bucegui, entre otras casitas bajas, metida en la falda de la montaña.

Vistas desde Villa Floare de Colt

La regentaba una señora mayor extremadamente habladora, pero muy simpática.

Cuando llegamos, nos dio la opción de dormir en “su casa” o quedarnos en la casa heredada de un familiar que había muerto hace poco y que estaba restaurando para ampliar su negocio.

Dado que la señora hablaba por los codos, pensamos que sería mejor idea irnos a la “otra casa” para evitarnos larguísimas conversaciones al entrar y salir. La casa era una vivienda típica rumana de tres plantas. En la planta baja, había una gran cocina y un patio, en la entreplanta –que fue donde nos quedamos- había un salón, tres dormitorios, dos baños y una terraza, y arriba había otras tantas habitaciones y baños.

La casa era entera para nosotros. Una vez allí, nos dimos cuenta que no teníamos ni tele ni wifi, pero aun así nos quedamos o corríamos el riesgo de bebernos unos cuantos “siropes” de los que preparaba Lucía.

Hace muchos años que mi abuela falleció, yo era una niña. Los recuerdos que tengo de su casa, sin embargo, distan mucho de cómo era la decoración que tenía ésta: rosarios colgados en las paredes, alfombras de hace 100 años, pilas de agua bendita… No diré que no era acogedora, pero la verdad es que me daba un poco de aprensión despertar a media noche y encontrar “una dama blanca” a los pies de mi cama.

Como yo seguía con el tobillo hinchado, ya hemos comentado que, decidimos pasar dos noches en Sinaia. Pero también por ese mismo motivo, y sin tele ni wifi, pasamos bastante tiempo sentados en la gran terraza desde la que se veía la callecita y los jardines de los vecinos.

Una de las tardes, estábamos fumando, cuando comenzamos a darnos cuenta de que todos los perros de los alrededores habían comenzado a ladrar. Los gatos desaparecieron y no se veía a nadie en ninguna de las casas.

De pronto, apareció un oso por un pequeño callejón frente a la terraza en la que estábamos. Yo me quedé absolutamente paralizada ¡No me lo podía creer! Realmente fue algo que pensé antes de viajar porque sabía que los Cárpatos es el lugar de Europa en el que más población de osos hay y sabía que en Brasov concretamente, los osos bajan a la población desde la montaña para alimentarse. Había visto decenas de carteles advirtiendo de la presencia de osos, pero ¿Iba a tener yo la suerte de ver uno?

Osos en libertad en Rumanía
El oso que nos dejó pasmados

De pronto, se puso en pie frente a una pequeña columna de un pequeño muro y, tal como vino, desapareció por donde había llegado.

Yo…casi que podía volver ya a casa.

12 COMENTARIOS

  1. Qué bonito el exterior!! El interior en algunas fotos me recuerda la web de Idealista, jajaja, te encuentras casas así con decoraciones super antiguas. Qué susto con el oso, supongo que fue a daros la bienvenida. Un besazo

  2. Fíjate que no me parece un Castillo de la época, sino una casona de las que salen en la revista “El Mueble” , de hace unos buenos años eso sí. ;-)))
    Ya se me coló (¡cómo no!) otra de mis pasiones que te comparto: la decoración. Soy feliz visitando tiendas de decoración y viendo revistas de decoración (mi favorita “El Mueble”, que todos los meses me leo de pé a pá 🙂 y lleno de post it con mil ideas para casa. Sí, amiga, debí ser decoradora de interiores (de muchas casas ajenas) porque en la mía no puedo cambiar todos los días la decoración ni tiras y poner tabiques jijiji. Me gusta todo lo bonito que veo.

    Volviendo al Castillo, gracias por todas tus explicaciones y las fotos que nos compartes. La palabra no es “decepción “ ni mucho menos, pero qué contraste con el resto de Castillo y arquitecturas que nos has compartido de tu viaje a Rumanía. No lo esperaba así.
    Lo que no tiene desperdicio, amiga, es imaginar la cara que se te puso al ver al oso. Me la intento visualizar, caray!! Tremenda anécdota para contar de tus viajes.
    La casa donde se quedaron, la has descrito tan bien, que me ha parecido estar allí in situ y sentir esa aprensión en su interior. Glub.

    Gracias, Macarena.
    Muchos besos para ti.

    • ¡Qué guay, Nélida! No sabía yo de tu afición a la decoración. Lo bueno es entretenerse con algo. Casi que da igual con qué ¿Verdad? A mi me parece que quien no tiene interés en algo es «pobre de espíritu». La gente entusiasmada con determinados hobbies, da igual con cuáles, es rica por dentro. Centra su interés en no chismorrear, no cometer maldades con otros. No sé…
      La casa en la que dormíamos… ¡Esa sí era para hacer un programa de decoración integral del hogar!
      Muchos besos, Nélida.

  3. Me encantan esas fachadas y los dibujos que hace la madera. Buen gusto tenía la reina María. Este es más modosito el que el otro.
    Imagino el susto que os llevaríais al ver el oso. No me extraña que se quede uno pasmao y sin sabra que hacer.
    Buen fin de semana familia. Cuidaros.
    Un abrazo

  4. Uff!, llevo la lectura un poco atrasada,… n te imaginas el trabajo que tengo esta temporada; a duras penas puedo publicar. Me ha gustado conocer el interior de Pelisor ya que Norte no lo vio en su visita acuciado por el tiempo. Tiene unas dimensiones más amables que los grandes palacios, es cierto.
    Bueno, pero lo realmente importante fue toparte con un oso delante de tus narices,… aquí en se tienen localizado varios pero la gran mayoría son subadultos de la población de asturiana que vienen en verano y es probable que pronto empiecen a sentarse poblaciones estables en Lugo. Mientras tanto nos tenemos que contentar con las imágenes de las cámaras de foto-trampeo.
    En fin que me tienes muerto de envidia!!!!

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